LA CAÍDA DEL DÍA
Aunque lo dudes hoy no me acordé
de ti ni de nadie.
Parte de la tarde permanecí en la sala
sin música, sin duelo aparente y con 1 libro.
Antes que la tarde levantara el vuelo
redistribuí la fruta, las plantas y el polvo.
Con agua y una franela süave,
como la madre que baña al niño.
Con una paciencia infinita encendí
el tabaco, abrí el cuaderno y cerré la lectura.
La tarde no parecía la tarde
ni la noche mostraba trazas de caerme encima.
Aunque hay catástrofes que no se anuncian
como hay ambulancias que de pronto.
Quiero vislumbrar el sitio del crimen
cuando en el aire hay un aire de cuchillos.
de ti ni de nadie.
Parte de la tarde permanecí en la sala
sin música, sin duelo aparente y con 1 libro.
Antes que la tarde levantara el vuelo
redistribuí la fruta, las plantas y el polvo.
Con agua y una franela süave,
como la madre que baña al niño.
Con una paciencia infinita encendí
el tabaco, abrí el cuaderno y cerré la lectura.
La tarde no parecía la tarde
ni la noche mostraba trazas de caerme encima.
Aunque hay catástrofes que no se anuncian
como hay ambulancias que de pronto.
Quiero vislumbrar el sitio del crimen
cuando en el aire hay un aire de cuchillos.
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