Armando García (1952/2013 )
Antígona
(fragmento)
Personajes
Vieja I
Vieja II
Sofía
Músicos ciegos (Coro)
El pueblo acompaña a Sofía a la tumba, cantan
Vieja I: Caen cuchillos alados, el cielo no amaina su lluvia de lágrimas, los ancianos se desangran en las esquinas como una venganza de sus almas cansadas, el viejo limonero se va cortando las hojas una a una, como un suicidio perfecto, todo por la injusticia de su suerte.
Vieja II: Todos se olvidan de la ley, y la rechazan, hasta los niños guardan el rocío en sus ojos tristes.
Cantan: Corren los sueños
en azules vientos
sábanas blancas
mortajas que florecen.
Sofía: Tengo miedo, guardo el miedo en los puños de mis manos, y me alienta que nadie puede asesinar a los muertos, toquen mis manos y mi frente, mitiguen el dolor de mi cuerpo con su canto. Que nadie llore, que nadie vea asomar resignación en mis palabras, en mi voz guardo vida y muerte al mismo tiempo. Confieso que prefiero la rabia al olvido de todos aquellos que me acompañan al lugar de los muertos. Que nadie peque de olvido, yo corro a encontrarme con los míos al calor de la muerte.
Cantan: Ya serena la noche
tu rostro emerge
como la luna bella
como la muerte.
Sofía: ¡Ay!, desdicha de esta ciudad hermosa, ¿quién te condena a la amargura? Sólo el brazo firme de la sinrazón puede oprimir tus arterias y hundir sus garras en tus partes nobles, sólo un dios viejo puede robarte la alegría y ofrecerte a cambio la risa delirante de un tirano.
Cantan: Tus ojos bellos
de novia escarnecida
hieren mi pecho
dolido carmesí.
Loco arco iris mortal
que no alumbra.
Palomas blancas
llorarán por ti.
(trozo de una versión inédita, tomada de la antología Zacatecas, cielo cruel, tierra colorada. Poesía, narrativa, ensayo y teatro (1868-1992), Selección, prólogo y notas de Severino Salazar; primera edición, Conaculta, México, 1994.)
(fragmento)
Personajes
Vieja I
Vieja II
Sofía
Músicos ciegos (Coro)
El pueblo acompaña a Sofía a la tumba, cantan
Vieja I: Caen cuchillos alados, el cielo no amaina su lluvia de lágrimas, los ancianos se desangran en las esquinas como una venganza de sus almas cansadas, el viejo limonero se va cortando las hojas una a una, como un suicidio perfecto, todo por la injusticia de su suerte.
Vieja II: Todos se olvidan de la ley, y la rechazan, hasta los niños guardan el rocío en sus ojos tristes.
Cantan: Corren los sueños
en azules vientos
sábanas blancas
mortajas que florecen.
Sofía: Tengo miedo, guardo el miedo en los puños de mis manos, y me alienta que nadie puede asesinar a los muertos, toquen mis manos y mi frente, mitiguen el dolor de mi cuerpo con su canto. Que nadie llore, que nadie vea asomar resignación en mis palabras, en mi voz guardo vida y muerte al mismo tiempo. Confieso que prefiero la rabia al olvido de todos aquellos que me acompañan al lugar de los muertos. Que nadie peque de olvido, yo corro a encontrarme con los míos al calor de la muerte.
Cantan: Ya serena la noche
tu rostro emerge
como la luna bella
como la muerte.
Sofía: ¡Ay!, desdicha de esta ciudad hermosa, ¿quién te condena a la amargura? Sólo el brazo firme de la sinrazón puede oprimir tus arterias y hundir sus garras en tus partes nobles, sólo un dios viejo puede robarte la alegría y ofrecerte a cambio la risa delirante de un tirano.
Cantan: Tus ojos bellos
de novia escarnecida
hieren mi pecho
dolido carmesí.
Loco arco iris mortal
que no alumbra.
Palomas blancas
llorarán por ti.
(trozo de una versión inédita, tomada de la antología Zacatecas, cielo cruel, tierra colorada. Poesía, narrativa, ensayo y teatro (1868-1992), Selección, prólogo y notas de Severino Salazar; primera edición, Conaculta, México, 1994.)
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