Javier Acosta (1967 )

Hogar sin dirección, patria del polvo

Viene el amante,
si mi hogar tuviera domicilio,
si mi cuerpo tuviera habitación,
si mi alma lecho,
mi brazo sería su almohada,
mi corazón, su tibio té del sueño,
mi alma, su primera esposa.

Llega el enviado, trae la misiva del iletrado amor
al domicilio erróneo; en nombre del azar yo la recibo.

Viene el amante,
si mi amor tuviera la forma de una sortija,
la pondría en tu anular

para sellar nuestra nupcial separación
de cada cosa.

Viene el amante,
con su incesante carta
de amor en blanco.


(texto tomado de Libro del abandono, coedición Era, ICA, Inba, Conaculta, México, 2010, colección Premio Nacional de Poesía Aguascalientes.)

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