Wislawa Szymborska (1923-2012)
Primera fotografía de Hitler
¿Y quién es este niño con su camisita?
Pero, ¡Si es Adolfito, el hijo de los Hitler!
¿Tal vez llegue a ser un doctor en leyes?
¿O quizá tenor en la ópera de Viena?
¿De quién es esta manita, de quién la orejita, el ojito, la
naricita?
¿De quién la barriguita llena de leche? ¿No se sabe todavía?
¿De un impresor, de un médico, de un comerciante, de un
cura?
¿A dónde irán estos graciosos piecesitos, a dónde?
¿A la huerta, a la escuela, a la oficina, a la boda
tal vez con la hija del alcalde?
Cielito, angelito, amorcito,
cuando hace un año vino al mundo,
no faltaron señales en el cielo y en la tierra:
un sol de primavera, geranios en las ventanas,
música de organillo en el patio,
un presagio favorable envuelto en un fino papel de color
rosa.
Antes del parto, su madre tuvo un sueño profético:
ver una paloma en sueños, será una buena noticia;
capturarla, llegará un visitante largamente esperado
Toc, toc, quién es, así late el corazón de Adolfito.
Chupete, pañal, babero, sonaja,
el niño, gracias a Dios, está sano, toquemos madera,
se parece a los padres, al gatito en el cesto,
a los niños de todos los demás álbumes de familia.
Ah, no nos pondremos a llorar ahora, ¿verdad?
mira, mira, el pajarito, ahora mismo lo suelta el fotógrafo.
Atelier Kingler, Grabenstrasse, Braunen,
y Braunen no es una muy grande, pero es una digna ciudad,
sólidas empresas, amistosos vecinos,
olor a pastel de levadura y a jabón de lavar.
No se oye el aullido de los perros, ni los pasos del destino.
El maestro de historia se afloja el cuello
y bosteza encima de los cuadernos.
(texto tomado de Poesía no completa, Fondo de Cultura Económica, edición y traducción de Gerardo Beltrán y Abel A. Murcia, México, col. Tezontle, 2a. ed. 2008.)
¿Y quién es este niño con su camisita?
Pero, ¡Si es Adolfito, el hijo de los Hitler!
¿Tal vez llegue a ser un doctor en leyes?
¿O quizá tenor en la ópera de Viena?
¿De quién es esta manita, de quién la orejita, el ojito, la
naricita?
¿De quién la barriguita llena de leche? ¿No se sabe todavía?
¿De un impresor, de un médico, de un comerciante, de un
cura?
¿A dónde irán estos graciosos piecesitos, a dónde?
¿A la huerta, a la escuela, a la oficina, a la boda
tal vez con la hija del alcalde?
Cielito, angelito, amorcito,
cuando hace un año vino al mundo,
no faltaron señales en el cielo y en la tierra:
un sol de primavera, geranios en las ventanas,
música de organillo en el patio,
un presagio favorable envuelto en un fino papel de color
rosa.
Antes del parto, su madre tuvo un sueño profético:
ver una paloma en sueños, será una buena noticia;
capturarla, llegará un visitante largamente esperado
Toc, toc, quién es, así late el corazón de Adolfito.
Chupete, pañal, babero, sonaja,
el niño, gracias a Dios, está sano, toquemos madera,
se parece a los padres, al gatito en el cesto,
a los niños de todos los demás álbumes de familia.
Ah, no nos pondremos a llorar ahora, ¿verdad?
mira, mira, el pajarito, ahora mismo lo suelta el fotógrafo.
Atelier Kingler, Grabenstrasse, Braunen,
y Braunen no es una muy grande, pero es una digna ciudad,
sólidas empresas, amistosos vecinos,
olor a pastel de levadura y a jabón de lavar.
No se oye el aullido de los perros, ni los pasos del destino.
El maestro de historia se afloja el cuello
y bosteza encima de los cuadernos.
(texto tomado de Poesía no completa, Fondo de Cultura Económica, edición y traducción de Gerardo Beltrán y Abel A. Murcia, México, col. Tezontle, 2a. ed. 2008.)