Marosa di Giorgio (1932- 2004)
Los papeles salvajes (fragmento)
Soy la virgen. Me doy cuenta. En la noche me paro junto a las columnas y a las fuentes. O salgo a la carretera, donde los conductores me miran extasiados o huyen como locos.
Soy la virgen. El Ángel me habla entre jazmines y en varios planos. Me dijo algo rarísimo; no entendí bien.
Voy por el antiguo huerto -Isabel, Ana- por las antiguas casas, quisiera ser una mujer en la ciudad, pero soy la Virgen; no se dan cuenta; busco otra aldea abandonada, otros cáñamos. Silba el viento. Los lobos están comiendo los corderos. A mi diadema caen las estrellas como lágrimas, caen rosas y gladiolos, dalias negras.
Soy la Virgen.
Estoy sola. Silba el viento. ¿Adónde voy?
¿Adónde voy?
Y jamás habrá respuesta.
(texto tomado de Medusario, sel. y notas de R. Echavarren, J. Kozer, J. Sefamí; ed. FCE, Méx., 1966.)
Soy la virgen. Me doy cuenta. En la noche me paro junto a las columnas y a las fuentes. O salgo a la carretera, donde los conductores me miran extasiados o huyen como locos.
Soy la virgen. El Ángel me habla entre jazmines y en varios planos. Me dijo algo rarísimo; no entendí bien.
Voy por el antiguo huerto -Isabel, Ana- por las antiguas casas, quisiera ser una mujer en la ciudad, pero soy la Virgen; no se dan cuenta; busco otra aldea abandonada, otros cáñamos. Silba el viento. Los lobos están comiendo los corderos. A mi diadema caen las estrellas como lágrimas, caen rosas y gladiolos, dalias negras.
Soy la Virgen.
Estoy sola. Silba el viento. ¿Adónde voy?
¿Adónde voy?
Y jamás habrá respuesta.
(texto tomado de Medusario, sel. y notas de R. Echavarren, J. Kozer, J. Sefamí; ed. FCE, Méx., 1966.)