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Vicente Aleixandre (1898/1984 )

Se querían... Se querían. Sufrían por la luz, labios azules en la madrugada, labios saliendo de la noche dura, labios partidos, sangre, ¿sangre dónde? Se querían en un lecho navío, mitad noche, mitad luz. Se querían como las flores a las espinas hondas, a esa amorosa gema del amarillo nuevo, cuando los rostros giran melancólicamente, giralunas que brillan recibiendo aquel beso. Se querían de noche, cuando los perros hondos laten bajo la tierra y los valles se estiran como lomos arcaicos que se sienten repasados: caricia, seda, mano, luna que llega y toca. Se querían de amor entre la madrugada, entre las duras piedras cerradas de la noche, duras como los cuerpos helados por las horas, duras como los besos de diente a diente sólo. Se querían de día, playa que va creciendo, ondas que por los pies acarician los muslos, cuerpos que se levantan de la tierra y flotando… se querían de día, sobre el mar, bajo el cielo. Mediodía perfecto, se querían tan íntimos, m...

Charles Simic (1938 )

Me toca confesarme Ese perro que trata de escribir un poema que explique por qué ladra, mi estimado lector, soy yo. Estaban por echarme de la biblioteca, pero les advertí que mi amo es invisible y todopoderoso, y de todas maneras me sacaron, arrastrado de la cola. En la plaza, los pájaros hablaban libremente de sus cuitas. En un banco, una vieja se cortaba los rulos canosos con tijera imaginaria, mirándose a un espejo de bolsillo. Y yo no dije nada. Sin embargo, esa noche, me eché y me puse a mordisquear un lápiz. De tanto en tanto suspiraba, y le gruñía a algo que no podía nombrar. ("zaidenwerg", versión del autor del blog)

Robin Myers (1987 )

Paciente El hospital vive al lado del teatro, y comparten una plaza con una fuente, un carrito nocturno de hot dogs, una estatua de una Madonna volcánica con su bebé. Los acomodadores salen a fumar, los médicos se escapan a fumar, las camisas negras y las batas blancas se demoran y desaparecen en una nube acre. La plaza se llena. Crisis, estreno, pase lo que pase, los cuerpos se forman en fila. Algunas perlas y sacos. Algunos tuppers. Hombres que duermen con rigor en un banco de piedra, con el portafolios a un costado. La comida forma parte de sus actividades. Papas fritas de bolsa al lado de la boletería, sándwiches de queso en bolsas para sándwich, Nescafé, tacos hasta tarde. Las vueltas que da la gente, la relación con sus propias extremidades ociosas. La mayoría se amontona como gansos si están juntos. Parejas que esperan inquietas, el flash de una cámara, un llanto irregular desde un auto estacionado. Las lamparitas de las marquesinas. Miradas al relo...

Louise Glück (1943 )

El jardín No podría volver a hacerlo, Apenas soporto verlo- en el jardín, bajo la lluvia suave la joven pareja siembra una hilera de guisantes como si nadie lo hubiera hecho antes todavía los problemas no han sido enfrentados ni resueltos- No pueden verse, en la tierra aun húmeda, comenzar sin ninguna perspectiva, con las colinas al fondo, color verde pálido, cuajadas de flores- Ella quiere detenerse; él llegar hasta el final, permanecer en las cosas- Mira cómo ella le toca la mejilla pidiéndole una tregua, sus dedos ateridos por la lluvia de la primavera; en la hierba suave, estallan rojos los azafranes- Incluso aquí, en los comienzos del amor, su mano al abandonar el rostro presagia una imagen de partida Y ellos piensan que pueden ignorar esta tristeza". ("el establo de pegaso", trad. abraham gragera)

Esther Galindo (1984 )

Tenía trece años Tenía trece años cuando observé Un corazón de vaca sobre la mesa Pequeños rubíes incrustados en el latido de sus franjas azules brillos acuosos se desprenden de un segundo tórax de hielo, donde ríos inagotables y rojos se vuelven cuajos Uno cada vena, cada cartílago a tu forma de observar las ternuras del agua, creíste que bebías al mundo bajo el desfile claroscuro del sol. Bajo el eterno cobijo de una montaña Plagada de astros y roturas. El corazón profetizaba tinieblas no Creadas todavía en luz En las palabras contenidas, En la dulzura del mugido, en las Ubres de padre, madre y hermano ("tres pies al gato")

Humberto Ak'abal (1952/2019 )

Camino al revés De vez en cuando camino al revés: es mi modo de recordar. Si caminara sólo hacia delante, te podría contar cómo es el olvido. El fuego El fuego acuclillado apaga la tristeza del leño cantándole su ardiente canción. Y el leño lo escucha consumiéndose hasta olvidar que fue árbol. Oración En los templos sólo se oye la oración de los árboles convertidos en bancas. ("altazor")

Carson McCullers (1917/1967 )

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Óleo sobre tela                                                               a la pintora xanthe holloway navego en el libro de bellini y te descubro contemplo la belleza de su isla funeral te miro en la ausencia en la tersura sacra en el ardiente perfume del cielo donde yaces tropiezan mis ojos en el pedrerío del cristo muerto en la madalena cuando acaricia sus manos pregunto al papel a la música del roce a la noche por qué debe ser esta bendición tan triste tan pulcra en la desolación y plena en la desgracia por qué tan viva la serena muerte de cristo tan fruta fermentada la boca de la mujer quizá en ese instante dijo lienzo y fugacidad susurro a la pena o tal vez perdón piedad relicario miro la elegía de bellini te pienso en la añoranza y las palabras desabrigo pincel aceite de dicha vieja ...