Entradas

Denise León (1974 )

[voy a quedarme quieta para que nada se mueva] voy a quedarme quieta para que nada se mueva. Yo, niña. Yo, en mi casa sentada en la cocina. A través del humo que moja las ventanas se escuchan las campanas de las iglesias griegas. Voy hacia atrás para no saber lo que estoy tocando, para no saber que mi mano acaba en mis dedos, que mis dedos están muertos.Mi madre se me soltó de las manos como cuando se sacaba las pulseras. Tres meses dormimos juntas en el hospital en una camita de sillas. Tengo once años y voy hacia atrás. Veo el humo caliente de la cocina y me inunda el olor amarillo de las naranjas. La cáscara es dura y mi madre, sudada, corta los gajos con un cuchillito afilado. No son mis dedos. Me quedo quieta pero la cáscara se desprende, la piel se desprende y brilla en la olla mientras la cuchara la mueve. Ésta va a ser la comida para los pescados, dicen. Afuera cantan diez hombres. Aquí hay dos muertas. ("por mi boka, textos de la diáspora sefardí en ladino", ...

Edgar Lee Masters (1868/1950 )

La colina ¿Dónde están Elmer, Herman, Bert, Tom y Charley, El débil de voluntad, el de brazos fuertes, el payaso, el borracho, el peleador? Todos duermen en la colina. Uno murió de fiebre, Uno ardió en una mina, Uno fue asesinado en una pelea, Uno murió en prisión, Uno cayó desde un puente, cuando trabajaba para su mujer y sus hijos- Todos, todos duermen, duermen, duermen en la colina. ¿Dónde están Ella, Kate, Mag, LIzzie y Edith, La de corazón tierno, la de alma simple, la bulliciosa, la orgullosa, la feliz? Todas, todas duermen en la colina. Una murió en un parto vergonzoso, Una a causa de un amor frustrado, Una en un prostíbulo a manos de un bruto, Una con su orgullo roto, persiguiendo el deseo de su corazón; Una, después de una vida alejada en Londres y en París, Fue traída a este pequeño espacio junto a Ella y Kate y Mag- Todas, todas duermen, duermen, duermen en la colina. ¿Dónde están el tío Isaac y la tía Emily, Y el viejo Towny Kincaid y Sevigne Ho...

Uriel Martínez (1950 )

DRAMATURGOS Y POETA: LA PALABRA DESNUDA                                               Sinopsis: en esta ocasión nos ocupamos de dos dramaturgos del siglo XX, Óscar Liera (Sinaloa) y Víctor Hugo Rascón Banda (Chihuahua) y del poeta zapoteco nacido en el Istmo, Elvis Guerra, quienes le dieron al país dos voces para la escena;   y una voz lírica que se ocupa del mundo del muxe, de los usos y costumbres de una minoría racial y sexual pocas veces atendida por una sociedad occidental que le ha dado la espalda a las minorías étnicas pese a la riqueza de su cultura. 1. Hubo un tiempo en que los carros de comedia recorrían los caminos y veredas llevando la buena nueva del teatro, hubo otro tiempo en que los corrales eran el sitio en donde se representaban farsas de cornudos, alcahuetas y graciosos. Moliere y Lope de Vega mantuvieron viva la llama del teatro en l...

Raymond Carver (1938/1988 )

Miedo Miedo a ver un patrullero entrando por el camino. Miedo a quedarse dormido a la noche. Miedo a no dormirse. Miedo al pasado que vuelve. Miedo al presente que vuela. Miedo al teléfono que suena en lo profundo de la noche. Miedo a las tormentas eléctricas ¡Miedo a la mujer de la limpieza que tiene una mancha en la mejilla! Miedo a los perros aunque me hayan dicho que no muerden. ¡Miedo a la ansiedad! Miedo a tener que identificar el cuerpo de un amigo muerto. Miedo a quedarme sin dinero. Miedo a tener demasiado, aunque la gente no lo crea. Miedo a los perfiles psicológicos. Miedo a llegar tarde y miedo a llegar más temprano que los demás. Miedo a la letra de mis hijos en los sobres. Miedo a que mueran antes que yo, y a sentirme culpable. Miedo a tener que vivir con mi madre en su vejez, y en la mía. Miedo a la confusión. Miedo a que este día termine con una nota infeliz. Miedo a despertar para encontrar que te fuiste. Miedo a no amar y miedo a no amar lo s...

Charles Simic (1938 )

Una carta Queridos filósofos, me pongo triste cuando pienso. ¿A ustedes les pasa lo mismo? Justo cuando estoy por hincarle el diente al noúmeno, Viene alguna antigua novia a distraerme. "¡Ni siquiera está viva!" le grito al cielo. Fue la luz invernal la que me llevó para ese lado. Vi camas cubiertas de idénticas mantas grises. Vi tipos de aspecto lúgubre sosteniendo a una mujer desnuda Mientras la manguereaban con agua fría. ¿Lo hacían para calmarla o era un castigo? Fui a visitar a mi amigo Bob que me dijo: "Alcanzamos lo Real cuando superamos la seducción De las imágenes". Me puse contento, hasta que me di cuenta De que nunca voy a ser capaz de semejante ascetismo. Me descubrí mirando por la ventana: El padre de Bob estaba paseando al perro. Se movía con dolor, el perro lo esperaba. No había nadie más en el parque, Solo árboles desnudos en una infinidad de formas trágicas Que complicaban el pensamiento. ("zoonphonanta",ver...

Elías Nandino (1900/1993 )

Silencio en poema Para poder decirte lo que ansío busco lo más sutil, lo más celeste, lo que apenas se acerque al alba pura de iniciar su existencia, sin haber sido herido ni por una mirada ni tampoco por nadie imaginado. El aroma del sueño, la estela sin color que va quedando cuando la nube avanza, la oración que se eleva de la espuma al nacer y morir, la queja que pronuncia la corola cuando vuela el rocío o el íntimo gorjeo del agua que abandona su venero: no pueden ayudarme porque ya están violados sus secretos y opacan la avidez del solo intento de querer pensar lo que anhelo decirte. No hay palabra, ni canto de paloma, ni roce, ni suspiro, ni silencio, que puedan expresar la frase virgen con que yo quiero hablarte. Es idioma que traigo sumergido en estado naciente, inmaculado, que lucha atravesando mis tinieblas como la luz de estrellas ignoradas que viene, desde siglos, descendiendo para tocar la tierra… Así es la profunda voz sedienta que l...

Edgar Lee Masters (1868/1950 )

Minerva Jones Soy Minerva, la poetisa del pueblo, Silbada y abucheada por los Yahoos de la calle Por ser bizca, de cuerpo pesado y andar bamboleante, Y por todo lo demás, después de que Butch Weldy, Tras una brutal cacería, me capturara. El me abandonó a mi suerte en lo del Doctor Meyers; Y así me hundí en la muerte, adormeciéndome de los pies hacia arriba, Como el que se interna más y más en un cauce de hielo. ¿Irá alguien al periódico del pueblo Para reunir en un libro los versos que escribí?- ¡Estaba tan sedienta de amor! ¡Estaba tan hambrienta de vida! ("zoonphonante",versión isaías garde)