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Estela Figueroa (1946 )

La guardiana del hogar Los dioses del amor son tramposos. Me asignaron como pareja a un hombre vampiro. De manera que me vi obligada a clavar una estaca en su corazón reducir su cuerpo a cenizas y esparcirlas fuera de mis propiedades. Quedé a cargo de la descendencia: Dos pequeñas larvas de medusa. Devinieron medusas y abandonaron el hogar por el río hacia el mar. Así fue como quedé sola rodeada de una hermosa vegetación de cañas que hacen música con el viento de un oleaje que dibuja paisajes de ensueño. Todo esto haría feliz a cualquiera. Pero no a mí. El cuidado del hogar me demanda grandes esfuerzos. Vivo extenuada. Cada tanto algún domingo las medusas vienen a verme. Se sientan a la mesa son torpes ¡Tienen tantos bracitos! Desparraman la comida se caen de las sillas rompen las copas. Ríen y me golpetean como cuando eran larvas. Esto es para nosotras un almuerzo en familia. Haga lo que haga no tengo chance No puedo retenerlas. Vuelven a ...

Westonia Murray (1938 )

  Dos I Atesoré la sangre De mi primera menstruación Yo era también eso La emoción de no tener miedo De lo que la domina a una Me sedujo desde entonces Vi a mi madre con otros ojos Su pelo   Su piel de mujer malaya Alguna vez tuve en mi boca Sus pechos II En las laderas de Malasia Nacieron mi madre Y el té   Ella me enseñó A escribir y yo empecé Con notitas y cartas graciosas Y con ellas envolvía hierbas fuertes Que dejaba en las cartucheras De mis amigos Cuando mi mamá se enteró Me dijo   Sos un té negro Que humea ("emma gunst", trad. tom maver)

Vicente Gallego (1963 )

Biografía Pasando aquí las noches, a solas con el campo he terminado. Enjugando tomates y oliéndoles la verde rama oscura. Pelando mis patatas y poniéndolas en trato de favor con unos ajos. Y aún puedo permitirme dar gracias con un tinto que refresco con hielo y que me endulzo con gajos de naranja y de limón. Se diría que no he llegado lejos, pero buscadme aquí, perdido en la primicia de mi alma. ("rua das pretas")

Uriel Martínez (1950 )

Sabes que a veces Sabes que a veces despierto antes que la ciudad, que el sol, que el transporte público, incluso que la cafetera, la olla de infusiones y la tos; la persistente tos.     Despierto y me incorporo de las tablas abandonadas de un escenario de seis por cinco metros. Como quien sigue al pie de la letra un guión, un borrador con un solo protagonista; como un ser sin trama voy y desalojo los residuos del día anterior, de la noche y la vida pasadas. Me sirvo de tazas y cucharas en abandono y escancio un café, un tabaco, una espera mientras a lo lejos repta el ferrocarril según le indica ese libreto empolvado, corregido, aumentado. Ese recetario ya sabido. [Inédito]

Ethel Krauze (1954 )

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Inevitable IV Se murió el corazón de la perla el corazón del oro el corazón de la gardenia. ¡Ay, esa sinrazón de las olas                           que se quiebran! Se ha muerto tu rostro madre, tan bello, tan esquivo como pájaro de vino tinto. Se murió la rosa de mirada ciega el diamante más puro de la estrella, la bella sulamita la judía polaca la hija del sastre y de la manca la hija de la chingada la hija flor de la nada. A galope tendido se murió, la señora del comedor y la sala sentadita en su sillón, la cabeza ladeada buscando con los ojos a la gaviota oscura que llegó por ella en el confín de la recámara. Se murieron los besos escondidos al pie de la escalera la forma misteriosa de la cueva la curva de tus brazos, madre, y tu sombra en la calle tu sonrosado ritmo las campanadas lentas de tus pechos y la miel que derramaban. Mariposa cruel, ¿por qué lo hiciste? (...

Gloria Fuertes (1917/1998 )

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Carta a mí misma Querida Glorita: Hace mucho tiempo que no me gusta como estás, deberías de ir a Dios y que hiciera un reconocimiento a fondo, o que te recetara Sumanoentucabeza. Esas bolsas que empiezas a tener bajo los ojos pueden ser de llorar -como tú dices-, pero también síntoma de Corazón. Cuídate hija,por el bien de todos. Sé que tienes miedo, un miedo solo, un tierno miedo, miedo a que no…. ¡ Alégrate Glorita que quien amas te vive ! La mujer rana La mujer rana y el hombre rana se casaron y en vez de tener perdices tuvieron tres renacuajos ("cultura inquieta" y "life vest under your seat")

Chantal Maillard (1951 )

El lazo Digo tú y estoy diciendo yo. Digo tú de la misma manera que digo mundo . Nunca salgo del círculo. Me atrapo con el lazo una y otra vez. Tú es el nudo corredizo con el que aprieto mi garganta para medir su resistencia. ("life vest under your seat")