Uriel Martínez (1950 )
Animal alerta
A sale temprano a recorrer
a pie la ciudad desierta, desayuna
en el mercado antes de las once:
le llama su interés el agua
de frutas, de tendajones, las fresas
guayabas y pomelos dispuestos
para una sed.
A observa pantorrillas tintas
de algas impresas en carne joven,
vellos abundantes tapizando
torsos, escucha a Pink Floyd
en la tienda de al lado:
abren antes del mediodía.
A no buscará a B, no
en viernes, al final
de la cuaresma, la última
cuaresma de su vida;
no quedará ciego en esa fiebre
de búsqueda, en esa sed
de encuentros cercanos de ningún
tipo, de ninguna tarde;
A no espera lluvia, no busca
balnearios, no procura bañistas
ni anteojos para sol, es sólo
la sed de estarse, de permanecer
quieto como figura de bulto
exhibida en mercado popular,
al aire libre como aliento de
animal alerta, animal velludo.
(Inédito)

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