Joan Larkin (1939 )
Querer
Ella quiere una casa llena de tazas y fantasmas
de lesbianas del siglo pasado; Yo quiero un departamento
inmaculado, una computadora veloz. Ella quiere una cocina a leña,
tres atados de fresno y un hacha; Yo quiero
una llama limpia de gas. Ella quiere una fila de frascos:
avena, coriandro, aceite verde espeso;
Yo no quiero almacenar nada. Ella quiere ungüentos,
ropa blanca, mantas de bebé tejidas, cuadernos de recortes. Quiere reuniones
en Wellesley. Yo quiero las tablas del piso relucientes, el reflejo
del río. Ella quiere camarones, sudor y sal;
quiere chocolate. Yo quiero un bol raku
con el vapor subiendo del arroz. Ella quiere cabras,
pollos, chicos. Alimento y llanto. Yo quiero
que el viento del río refresque los cuartos despejados.
Ella quiere cumpleaños, teatros, banderas, peonías.
Yo quiero palabras como rayos láser. Ella quiere la ternura
de una madre. La caricia antigua como el río.
Yo quiero una agudeza de mujer rápida como un zorro.
Ella está en su ciudad, cumpliendo
plazos. Yo estoy en mi pueblo con el perro
escuchando sonar las campanas de viento hasta tarde,
pensando en los doce años de querernos, juntas y separadas.
Nos besamos todo el fin de semana; queremos
manejar los 160 kilómetros y probar otra vez.
("revistaaltazor", traducción sandra toro)
Ella quiere una casa llena de tazas y fantasmas
de lesbianas del siglo pasado; Yo quiero un departamento
inmaculado, una computadora veloz. Ella quiere una cocina a leña,
tres atados de fresno y un hacha; Yo quiero
una llama limpia de gas. Ella quiere una fila de frascos:
avena, coriandro, aceite verde espeso;
Yo no quiero almacenar nada. Ella quiere ungüentos,
ropa blanca, mantas de bebé tejidas, cuadernos de recortes. Quiere reuniones
en Wellesley. Yo quiero las tablas del piso relucientes, el reflejo
del río. Ella quiere camarones, sudor y sal;
quiere chocolate. Yo quiero un bol raku
con el vapor subiendo del arroz. Ella quiere cabras,
pollos, chicos. Alimento y llanto. Yo quiero
que el viento del río refresque los cuartos despejados.
Ella quiere cumpleaños, teatros, banderas, peonías.
Yo quiero palabras como rayos láser. Ella quiere la ternura
de una madre. La caricia antigua como el río.
Yo quiero una agudeza de mujer rápida como un zorro.
Ella está en su ciudad, cumpliendo
plazos. Yo estoy en mi pueblo con el perro
escuchando sonar las campanas de viento hasta tarde,
pensando en los doce años de querernos, juntas y separadas.
Nos besamos todo el fin de semana; queremos
manejar los 160 kilómetros y probar otra vez.
("revistaaltazor", traducción sandra toro)
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