Yannis Ritsos (1909/1990 )
Bajo el olvido
El único resto palpable de él era su chaleco.
Lo colgaron allí, en el ropero grande. Se olvidaron de él,
quedó apretujado en el fondo, sepultado por nuestras ropas, de invierno, de verano,
nuevas cada año, para nuestras nuevas necesidades. Hasta que,
un día, nos saltó a los ojos, ─puede que por su color curioso,
puede que por el corte anticuado─. Sobre sus botones
quedaban tres paisajes circulares similares:
el paredón de fusilamiento con cuatro agujeros, y todo
alrededor, nuestro remordimiento.
Funeral
El abuelo en un rincón,
en el otro sus diez nietos,
y nueve velas hincadas
en el pan están ardiendo.
Los niños callan, las madres
se arrancan locas el pelo
y, al fondo, la libertad
mira y suspira en silencio.
("trianarts", traducción román bermejo y juan josé tejero)
El único resto palpable de él era su chaleco.
Lo colgaron allí, en el ropero grande. Se olvidaron de él,
quedó apretujado en el fondo, sepultado por nuestras ropas, de invierno, de verano,
nuevas cada año, para nuestras nuevas necesidades. Hasta que,
un día, nos saltó a los ojos, ─puede que por su color curioso,
puede que por el corte anticuado─. Sobre sus botones
quedaban tres paisajes circulares similares:
el paredón de fusilamiento con cuatro agujeros, y todo
alrededor, nuestro remordimiento.
Funeral
El abuelo en un rincón,
en el otro sus diez nietos,
y nueve velas hincadas
en el pan están ardiendo.
Los niños callan, las madres
se arrancan locas el pelo
y, al fondo, la libertad
mira y suspira en silencio.
("trianarts", traducción román bermejo y juan josé tejero)
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