Uriel Martìnez (1950 )
Dos cuchillos
Tengo dos cuchillos en casa
de uso frecuente, uno dentado
con que parto limones, naranjas
y toronjas; eventualmente lo uso
para hacer gajos de manzana.
El segundo es del mismo tamaño
y con él separo la grasa de la carne,
las orillas de cicatrices que no cierran,
los recuerdos que no se desvanecen
y los párpados del insomnio.
Al fondo del horno de la estufa
guardo un tercero más
grande y sin un uso particular;
ese, aparentemente escondido
y olvidado tiene tus iniciales.
Si un día regresas de una gaveta
helada como dicen que vuelven los muertos
al descongelarse el mecanismo de hibernación
que los contiene, que Dios nos acoja.
(Inédito)
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