A. E. Quintero (1969 )
El niño intercambia ojos...
El niño intercambia ojos
con su perro. Ladran
porque el amor tiene
muchas formas de ladrarle a un niño.
Y subir un perro a la cama
cuando los padres cierran su luz oscura
es una manera de salvarse.
De día
el niño aprende a beber del plato como el perro,
a contraer las fosas nasales
y bajar del miedo
hacia el más seguro de los ladridos. Bajar
sin importar otros niños, otras niñas en la ventana.
Ese puede ser un buen modo de socializar:
llegar de a poco, creer en los puentes, confiar.
Mirar la correa en la pared
y al perro
que alguna vez
estuvo vivo.
("200 gramos de almendras", andraval ediciones, culiacán 2013)
El niño intercambia ojos
con su perro. Ladran
porque el amor tiene
muchas formas de ladrarle a un niño.
Y subir un perro a la cama
cuando los padres cierran su luz oscura
es una manera de salvarse.
De día
el niño aprende a beber del plato como el perro,
a contraer las fosas nasales
y bajar del miedo
hacia el más seguro de los ladridos. Bajar
sin importar otros niños, otras niñas en la ventana.
Ese puede ser un buen modo de socializar:
llegar de a poco, creer en los puentes, confiar.
Mirar la correa en la pared
y al perro
que alguna vez
estuvo vivo.
("200 gramos de almendras", andraval ediciones, culiacán 2013)
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