Elena Annibali (1978 )
Los trenes
a las dos, a las cinco,
los trenes cruzan el pueblo
vacíos,
fantasmales
su vapor se confunde con la niebla
que ciega a los caballos
con el humo de neón
de las cafeterías públicas
con el tabaco amargo de los suicidas
que a esa hora
en grupos
van a mirar los rieles
a oler el perfume del aceite ardido
una noche recordé a la mujer etrusca
que sacó un pañuelo blanco
por la ventanilla
y me hizo la seña del adiós
así de antigua es la felicidad
así de inexacta
las máquinas no hallan
las salidas
su timbre de soledad
nos hace doler el corazón
("marcelo leites")
a las dos, a las cinco,
los trenes cruzan el pueblo
vacíos,
fantasmales
su vapor se confunde con la niebla
que ciega a los caballos
con el humo de neón
de las cafeterías públicas
con el tabaco amargo de los suicidas
que a esa hora
en grupos
van a mirar los rieles
a oler el perfume del aceite ardido
una noche recordé a la mujer etrusca
que sacó un pañuelo blanco
por la ventanilla
y me hizo la seña del adiós
así de antigua es la felicidad
así de inexacta
las máquinas no hallan
las salidas
su timbre de soledad
nos hace doler el corazón
("marcelo leites")
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