Edward Hirsch (1950 )

Pobres ángeles







A estas horas el alma vaga ingrávida
por las calles de la ciudad, invisible y muda,
estupefacta ante la humeante mezcla de oros y grises
que al aire rezuma, los sombríos medios tonos

de polvo ocupando ya el cielo nublado
mientras el cuerpo yace desganado a la ventana
indolente y pesado, exhausto para mover un dedo,
hastiado para levantarse o acostarse.

A esta hora el alma es como una ala amarilla
que escapa entre las frondas, una pequeña nube
estática cerniéndose sobre las aceras, apelando
a la noche que se aproxima: "azórame, azórame",

mientras el cuerpo yace displicente a la ventana
escuchando los claros reclamos de los muertos
transparentes como vidrio, clarividentes como cristal...
Algunas noches casi está listo para irse con ellos.

Ah, esta es una tensa, insólita atadura,
un injerto rabioso de lo rápido y lo lento:
cuando el alma vuela, el cuerpo se hunde
y toda la noche -encerrados en el mismo espacio atestado-

se la pasan peleando, amenazándose mutuamente
con dejarse, llenando el aire enmudecido
con un ruido de baja quemazón interna.
¿Cuánto ha de durar este enmadejado matrimonio?

A medianoche el alma sueña con un pequeño fuego
de estrellas ardiendo al otro lado del cielo,
pero el cuerpo se extasía en un triste lustre nocturno,
una oscuridad de ojos vacíos. Pobres ángeles desdichados
enfebrecidos amores antiguos: no os separéis todavía.
Dejad que lo que se alza viva con lo que cae.


("otra iglesia es imposible", traducción de pedro serrano)

Comentarios

Entradas populares de este blog

Gonzalo Rojas (1917/2011 )

Jorge Carrera Andrade (1902/1978 )

Raúl Gómez Jattin (1945/1997 )