Uriel Martínez (1950 )
El como
como la ceniza que tira el meñique
o la uña desprendida a navaja;
como ojo de cerradura sin párpado
o viento que atraviesa el bosque;
como el lucero que brilla inadvertido
o pez que remonta el cauce;
como el bombeo de corriente sanguínea
o flama de cerillo expuesta;
como noche que corre por el pelo
o dedos cruzados por impaciencia;
como nubes que cruzan luna nueva
o eclipse engaña botones, espigas, ojos;
como flecha dirigida al centro
o rueda mareada por yunta;
como puerta aceitada recién
o voz queda que dicta líneas;
como giro telegráfico extraviado
o tinta que corre sin un cuándo;
como boca abierta al pasmo
u hostia sin dios ni bendición;
como una planicie blanca
o una vida llegada al límite.
Por eso hablas; por eso callas.
como la ceniza que tira el meñique
o la uña desprendida a navaja;
como ojo de cerradura sin párpado
o viento que atraviesa el bosque;
como el lucero que brilla inadvertido
o pez que remonta el cauce;
como el bombeo de corriente sanguínea
o flama de cerillo expuesta;
como noche que corre por el pelo
o dedos cruzados por impaciencia;
como nubes que cruzan luna nueva
o eclipse engaña botones, espigas, ojos;
como flecha dirigida al centro
o rueda mareada por yunta;
como puerta aceitada recién
o voz queda que dicta líneas;
como giro telegráfico extraviado
o tinta que corre sin un cuándo;
como boca abierta al pasmo
u hostia sin dios ni bendición;
como una planicie blanca
o una vida llegada al límite.
Por eso hablas; por eso callas.
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