Dino Campana (1885/1932 )
Mujer genovesa
Tú me trajiste un poco de alga marina
en tus cabellos, y un perfume de viento,
que ha llegado desde lejos, grave
de ardor, y había en tu cuerpo bronceado
la divina
simplicidad de tus delicadas formas,
no amor ni congoja, un fantasma,
una sombra de la necesidad que ambula
inevitable y serena por el alma
y la diluye en dicha, en encanto, serena,
para que el viento del sudeste
pueda llevarla al infinito.
¡Qué pequeño y leve es el mundo en tus manos!
("otra iglesia es imposible", traducción guillermo boido)
Tú me trajiste un poco de alga marina
en tus cabellos, y un perfume de viento,
que ha llegado desde lejos, grave
de ardor, y había en tu cuerpo bronceado
la divina
simplicidad de tus delicadas formas,
no amor ni congoja, un fantasma,
una sombra de la necesidad que ambula
inevitable y serena por el alma
y la diluye en dicha, en encanto, serena,
para que el viento del sudeste
pueda llevarla al infinito.
¡Qué pequeño y leve es el mundo en tus manos!
("otra iglesia es imposible", traducción guillermo boido)
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