Uriel Martínez (1950 )
Luna de Ayotzinapa
Pregunté si te percataste de
la luna de sangre en horas previas
a la noche de los desaparecidos.
Luego me preguntaste si había
visto lunas anteriores, lunas
teñidas de un rojo cobalto.
Te dije que sí, hace veinte años
observé eclipses sucesivos;
e intuí los presagios.
No quise ver ni adivinar desenlaces,
para qué si éstos iban más
allá de mi voluntad.
Era, me dijiste, como si quisieras
impedir baladas bestiales
a la noche, a la luna, a la sangre.
Era como un anillo acuñado
al anular; era como un aro
de serpientes avenido al aliento.
Cuernavaca, Morelos
Pregunté si te percataste de
la luna de sangre en horas previas
a la noche de los desaparecidos.
Luego me preguntaste si había
visto lunas anteriores, lunas
teñidas de un rojo cobalto.
Te dije que sí, hace veinte años
observé eclipses sucesivos;
e intuí los presagios.
No quise ver ni adivinar desenlaces,
para qué si éstos iban más
allá de mi voluntad.
Era, me dijiste, como si quisieras
impedir baladas bestiales
a la noche, a la luna, a la sangre.
Era como un anillo acuñado
al anular; era como un aro
de serpientes avenido al aliento.
Cuernavaca, Morelos
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