Antonio Cisneros (1942/2012 )
Oraciones de un señor arrepentido
1. Cuando el diablo me rondaba anunciando tus rigores
Señor, oxida mis tenedores y medallas, pica estas muelas,
enloquece a mi peluquero, los sirvientes
en su cama de palo sean muertos, pero lìbrame del Diablo.
Con su olor a cañazo y los pelos embarrados
se acerca hasta mi casa, lo he sorprendido
tumbado entre macetas de geranio, desnudo y arrugado.
Estoy un poco gordo, Señor, espero tus rigores, mas no tantos.
He envejecido en batallas, los ídolos han muerto.
Ahora espanta al Diablo, lava estos geranios y mi corazón.
Hágase la paz, amén.
(texto tomado de A cada quien su animal, La Cabra ediciones-Conarte Nuevo León, serie Azor, México, 2008.)
1. Cuando el diablo me rondaba anunciando tus rigores
Señor, oxida mis tenedores y medallas, pica estas muelas,
enloquece a mi peluquero, los sirvientes
en su cama de palo sean muertos, pero lìbrame del Diablo.
Con su olor a cañazo y los pelos embarrados
se acerca hasta mi casa, lo he sorprendido
tumbado entre macetas de geranio, desnudo y arrugado.
Estoy un poco gordo, Señor, espero tus rigores, mas no tantos.
He envejecido en batallas, los ídolos han muerto.
Ahora espanta al Diablo, lava estos geranios y mi corazón.
Hágase la paz, amén.
(texto tomado de A cada quien su animal, La Cabra ediciones-Conarte Nuevo León, serie Azor, México, 2008.)
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