Ángel Pariente (1937 )
El río de Heráclito
que
pasa y olvida ayudó, como el árbol ayuda a la yedra, a escribir estas poesías al
que no puede ser ya el mismo, viajero de su sombra, ni la canción la misma en su
oscuro comienzo.
Y por si algo queda y para que el río
de Heráclito no sea río de olvido (de la vacilación y de la duda) corrijo con
ojos de ayer, que ni esperan ni encuentran, lo que éste no cambió pues vuelve
al que fue al pasar de los años. Créer l’oeuvre par élimination, dice todavía Mallarmé.
Poesía, delicada señora, viene y
desaparece, amarga y dulce como el rencor compromete una vida, rescata del
olvido la región más clara y más pura de la que nunca se regresa con las manos
vacías. Llega y desaparece. Rescata del olvido un momento de soledad, la soledad
del río que pasa y del árbol que queda.
2004
(texto tomado del sitio "portal de poesía".)
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