Ramón Gómez de la Serna (1888- 1963)

Siete forma de morir


Un caballero español de gran ingenio iba a morir cuando llegó a verle un amigo pesadísimo, de esos que no se van nunca y alargan las visitas con su charla anodina. El moribundo resistió todo lo que pudo, pero hubo un momento final en que le dijo: "Con el permiso de usted voy a entrar en el periodo agónico", y se volvió a la pared para fallecer.

La muerte es irse a los promontorios desconocidos. Por eso no me gusta ver promontorios antes de morir.

Paso tras paso tranquilamente en pos de nuestra muerte. Haceros acompañar de ella por los paseos. Id por ella a vuestra propia casa para salir con ella. Y eso sin ridícula tristeza, porque esa tristeza no podéis figuraros el amaneramiento repugnante y estúpido de vuestra personalidad que es.

Lápidas de los muertos -pensémoslo cuando vamos mirando al suelo por las calles- son todas las losas de las aceras.

Cuántas veces he sonreido sin nariz y sin ojos en esta obscuridad de que se llenaba la estancia al darme una ligera cuenta de la evidencia de la muerte.

Morir es no saber qué hacer con uno mismo, dónde esconderse. Si nos evaporásemos, el concepto de la muerte no sería tan abrumador. El despojo mortal es el que compromete la idea de morir.

A las viejas bondadosas y queridas habría que enterrarlas en las cómodas, en el último cajón de abajo, que casi nunca se abre, y en el que se tienen las ropas de menos uso.
    ¡Pero si le queda un alma que está completamente nueva! -se diría muchas veces.


(trozos tomados de Los muertos, las muertas, editora de gobierno del estado de Veracruz-Llave, col. Escritores del siglo XX, México, 2002.)

Entradas populares de este blog

Gonzalo Rojas (1917/2011 )

Jorge Carrera Andrade (1902/1978 )

Raúl Gómez Jattin (1945/1997 )