Jack Kerouac (1922- 1969)
Tuve de pronto
Tuve de pronto la visión de Dean, como un ángel ardiente y tembloroso y terrible que palpitaba hacia mí a través de la carretera, acercándose como una nube, a enorme velocidad, persiguiéndome por la pradera como el Ángel de la Muerte y echándose sobre mí. Vi su cara extendiéndose por las llanuras, un rostro que expresaba una determinación férrea, loca -y los ojos soltando chispas; vi sus alas; vi su destartalado coche soltando chispas y llamas por todas partes; vi el sendero abrasado que dejaba a su paso; hasta lo vi abriéndose paso a través de los sembrados, las ciudades, derribando puentes, secando ríos. Era como la ira dirigiéndose al Oeste. Comprendí que Dean había enloquecido una vez más.
(trozo tomado de En el camino, ed. Anagrama, Barcelona, 2011, traducción de Martín Lendínez, col. Compactos, no.10.)
Tuve de pronto la visión de Dean, como un ángel ardiente y tembloroso y terrible que palpitaba hacia mí a través de la carretera, acercándose como una nube, a enorme velocidad, persiguiéndome por la pradera como el Ángel de la Muerte y echándose sobre mí. Vi su cara extendiéndose por las llanuras, un rostro que expresaba una determinación férrea, loca -y los ojos soltando chispas; vi sus alas; vi su destartalado coche soltando chispas y llamas por todas partes; vi el sendero abrasado que dejaba a su paso; hasta lo vi abriéndose paso a través de los sembrados, las ciudades, derribando puentes, secando ríos. Era como la ira dirigiéndose al Oeste. Comprendí que Dean había enloquecido una vez más.
(trozo tomado de En el camino, ed. Anagrama, Barcelona, 2011, traducción de Martín Lendínez, col. Compactos, no.10.)