UNA CHICA DE 63 AÑOS

La actividad que desde hace unos años ocupa a Patti Smith es aun más sorprendente que lo transversal que se ha vuelto su prestigio. Poco después de casarse por primera vez (con el también rockero Fred Smith), en 1980, la cantautora y poetisa decidió retirarse casi por completo de la exposición pública, y por 16 años su rutina familiar en una casa al norte de Detroit la ocupó tanto como para impedirle sentir nostalgia de sus andanzas neoyorquinas. Si figuraba, era en menciones puntuales de fans famosos (Morrissey, Michael Stipe, Bono) o en una que otra lista de mejores discos de la historia (por, claro está, la marca clásica de Horses). Su actual condición de leyenda viviente puede hacer creer que Patti Smith ha sido una figura en gira eterna, como Dylan o Neil Young, pero es ella la más sorprendida de que su segundo vuelo creativo esté resultando tan inspirador, productivo y global. Del culto de los años 70, su música se ha ganado en la última década una merecida condición de autoridad, y el impulso del prestigio (inimaginable cuando despejaba cucarachas en infestos departamentos del sur de Manhattan) ha motivado una producción creativa a la altura.

Los cinco discos que la autora de Because the night ha publicado en los últimos 14 años son todos trabajos poderosos e interesantes, que mantienen la base de poesía apañada en blues-rock que la hizo destacar en su juventud, pero añadiendo reflexiones más atrevidas que antes sobre su biografía. Gone again (1996), por ejemplo, fue un hermoso álbum de luto, gestado tras una sucesión de estrechas pérdidas que en poco tiempo incluyeron a su marido, hermano y su ex novio y socio creativo, Robert Mapplethorpe. Un año más tarde, Peace and noise contuvo inteligentes elaboraciones sobre la edad, la maternidad y el compromiso pacifista. Twelve, del 2007, permitió conocer vía covers las fuentes de inspiración musical que han moldeado su arte y su ética: de Jimi Hendrix y The Doors, a Nirvana y R.E.M.
Todos estos lanzamientos han ido acompañados de giras entregadas y entrevistas de una lucidez sin desperdicio.
Existe hoy en Patti Smith una evidente intención de recuento, pero que no se queda en la pura nostalgia y que elige concentrar esas memorias en un trabajo creativo justificado en sí mismo. Su último libro, Eramos unos niños, más que una biografía convencional es un ensayo emocionante sobre cómo asumen la vocación creativa los jóvenes que ven en el arte un destino inescapable. Son las ansias, los temores y las complicidades de una aspirante a célebre los que allí se concentran, mucho más que el habitual recuento de hitos y anécdotas de amigos famosos. La sensibilidad de ese libro (que conjuga una rara mezcla de ternura y teoría de vanguardia) es la que fascina en la Patti Smith adulta, con 63 años aún dispuestos a anteponer la frescura a la cuenta segura del autobombo.


(nota reproducida del diario chileno La Tercera, sección blog "muro de cultura", autora, Marisol García)

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