ACERVO DE CAFÉ
uno. Estoy en un restaurante-cafetería del centro esperando la llegada del profesor Sergio, que me invitó a desayunar a las 11:30 am pues le interesa comunicarme su experiencia como participante en una charla que dio sobre educación en Querétaro y en una ponencia en preparación para enviar a una revista especializada en el tema. Pronto serán las doce del mediodía y no aparece, luego de ingerir dos tazas de café y sin la posibilidad de expresar mi ocio con un cigarro Delicados con filtro tabacos rubios. dos. Para distraerme observo la colección de obras de arte que el fondero, descendiente de árabes, exhibe de manera permanente en la parte más alta de esta variante de bodega, cuya distribución del espacio me recuerda el corredor de una vecindad o el zaguán de una casa pueblerina. Para mi sorpresa y admiración, me percato que el "curador" de la muestra se guió por el sentido común del orden alfabético: ahí estàn los hermanos Pedro y Rafael Coronel, Friedeberg, Carrington, D...