Martín Adán (1908/1985 )
Diario de poeta
Y está como está Amor, por el último beso.
Somos de carne y hueso, sin fin y sin teoría
Que enseñe a ningún tacto a ser una alegría
Y está como está Amor, con su cuerpo y su peso.
Amor es el que está… el beodo en su exceso
O el mendigo, que está con la mano nadía,
O el que hiede a colonia con la mirada mía
O el que estuvo y no está como yo me estoy preso.
El instante es eterno. Uno no es otro: es uno.
Yo no soy mi vecino, yo no soy mi ninguno.
De arrabio personal, de acero latente.
Acero del vivir el día todavía…
La tierna sinrazón en la que yo me acuno:
¡Temo el hacer que impone la lenta poesía!
("puertarrota")
Y está como está Amor, por el último beso.
Somos de carne y hueso, sin fin y sin teoría
Que enseñe a ningún tacto a ser una alegría
Y está como está Amor, con su cuerpo y su peso.
Amor es el que está… el beodo en su exceso
O el mendigo, que está con la mano nadía,
O el que hiede a colonia con la mirada mía
O el que estuvo y no está como yo me estoy preso.
El instante es eterno. Uno no es otro: es uno.
Yo no soy mi vecino, yo no soy mi ninguno.
De arrabio personal, de acero latente.
Acero del vivir el día todavía…
La tierna sinrazón en la que yo me acuno:
¡Temo el hacer que impone la lenta poesía!
("puertarrota")
Comentarios