Alfredo Pérez Alencart (1962 )
Las monedas
Se han puesto a contar las monedas
que cobraron tras el desahucio.
Así es la servidumbre, sin pudores,
pura erosión de aquella algarabía
de unos pocos cuidando de muchos.
Llegaron los mercaderes
y el ladrón presta al prestamista,
y el pordiosero increpa al pobre
de nueva credencial tras el eclipse.
Las monedas. Se van. Vuelven.
Defecan su óxido sobre los peces
y los panes. Incitan al simplísimo
crimen del hambre. Ni dos peras
ni dos manzanas te dan sin ellas.
("no me quites paz")
Se han puesto a contar las monedas
que cobraron tras el desahucio.
Así es la servidumbre, sin pudores,
pura erosión de aquella algarabía
de unos pocos cuidando de muchos.
Llegaron los mercaderes
y el ladrón presta al prestamista,
y el pordiosero increpa al pobre
de nueva credencial tras el eclipse.
Las monedas. Se van. Vuelven.
Defecan su óxido sobre los peces
y los panes. Incitan al simplísimo
crimen del hambre. Ni dos peras
ni dos manzanas te dan sin ellas.
("no me quites paz")
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