Héctor Viel Temperley (1933/1987 )
Hay unos sauces...
Hay unos sauces quietos
como yo,
desde hace horas.
Pero las hojas de un olmo
—como por un hilo
unidas al olmo
y, sin embargo,
toda la luz del olmo—
se conmueven y brillan
en cuanto sopla el aire.
Sin tocar con sus hojas
ni molestar a nadie,
un único olmo se estremece y baila
por el hombre y los sauces,
quietos desde hace horas.
Hay unos sauces quietos
como yo,
desde hace horas.
Pero las hojas de un olmo
—como por un hilo
unidas al olmo
y, sin embargo,
toda la luz del olmo—
se conmueven y brillan
en cuanto sopla el aire.
Sin tocar con sus hojas
ni molestar a nadie,
un único olmo se estremece y baila
por el hombre y los sauces,
quietos desde hace horas.
("la biblioteca de marcelo leites")
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