Uriel Martínez (1950 )
El domingo
Como muchos desconocidos
este domingo me levanté
oscura la mañana;
puse la cafetera.
Como cientos de seres
hice a un lado la cortina:
vi la mañana brumosa,
hostil y compacta.
Al igual que miles
de hombres solos, me até
la boina luego
de apelmazarme el pelo.
Lo mismo que docenas
de docenas de mortales,
evité el espejo antes
de colocarme el puente.
Al igual que mis antepasados,
pedí a la vida, pedí
a nadie que terminara
el día temprano.
Como muchos desconocidos
este domingo me levanté
oscura la mañana;
puse la cafetera.
Como cientos de seres
hice a un lado la cortina:
vi la mañana brumosa,
hostil y compacta.
Al igual que miles
de hombres solos, me até
la boina luego
de apelmazarme el pelo.
Lo mismo que docenas
de docenas de mortales,
evité el espejo antes
de colocarme el puente.
Al igual que mis antepasados,
pedí a la vida, pedí
a nadie que terminara
el día temprano.
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