Kim Addonizzio (1954 )
Primer poema para vos
Me gusta tocar tus tatuajes en completa
oscuridad, cuando no puedo verlos. Estoy segura
dónde están, sé de memoria las prolijas
líneas de relámpago pulsando justo debajo
de tu pezón, puedo encontrar, como por instinto, el azul
remolino de agua en tu hombro donde una serpiente
se retuerce enfrentando a un dragón. Cuando te acerco
a mí, tomándote hasta rendirnos
y caer sobre las sábanas, me encanta besar
las fotos en tu piel. Van a durar hasta
que seas ceniza; lo que sea que persista
o se vuelva dolor entre nosotras, van a seguir
ahí. Semejante permanencia da terror.
Así que las toco en la oscuridad; pero las toco, intentando.
(fuente: "hasta donde llega la voz", versión: tom maver)
Me gusta tocar tus tatuajes en completa
oscuridad, cuando no puedo verlos. Estoy segura
dónde están, sé de memoria las prolijas
líneas de relámpago pulsando justo debajo
de tu pezón, puedo encontrar, como por instinto, el azul
remolino de agua en tu hombro donde una serpiente
se retuerce enfrentando a un dragón. Cuando te acerco
a mí, tomándote hasta rendirnos
y caer sobre las sábanas, me encanta besar
las fotos en tu piel. Van a durar hasta
que seas ceniza; lo que sea que persista
o se vuelva dolor entre nosotras, van a seguir
ahí. Semejante permanencia da terror.
Así que las toco en la oscuridad; pero las toco, intentando.
(fuente: "hasta donde llega la voz", versión: tom maver)
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