Alejandro Castro (1986 )

Etiología


Cuando tenía quince años
me enamoré de un pescador borracho
que sólo dijo que me quería
bajo una mata de mangos
en una terrible tormenta de año nuevo
casi sin querer.
Por supuesto
después no recordaba nada
ni siquiera el cariño que
según parece
era un efecto secundario
del ron.
Yo tampoco quería recordar
pero recordaba
recuerdo
con precisión.
Después
me enamoré de un surfista
hermoso como Dios
que sí recordaba
pero no entendía.
Yo tampoco quería entender
lo poco que había para entender
y era simple.
Luego el silencio
y ahora tú.
Fue difícil
difícil y admirable
hacerme si no el loco
al menos la loca
y dejarte ir.
¿Qué es lo que sigue?
Esto es lo que sigue:
este cursor palpitante
que no me deja morir.


(fuente: "revista arquitrave", no.54, en línea)

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