Los vaqueros gays

Antes existía un lugar para la homosexualidad. Se le arriconaba en el buen gusto y la sensibilidad artística refinada, según el prejuicio. Se le circunscribía a las buenas maneras concebidas de la manera más clasista. De esta forma, al homosexual se le excluía de lo importante: las armas, la política, las leyes, la economia... se podía ser homosexual si se era "muy educado". Y las señoras podían afirmar con vigor: No es amanerado es.... educado. Siendo la rudeza el espacio de la masculinidad: eran los tiempos en que los hombres tenían tres efes: feo, fuerte y formal.

Los circunloquios eran necesarios para cohabitar con lo que se consideraba como uno de los mayores tabúes. Para excusarse de tratar y dirigirse con jotos se atenuaba argumentando la "alta" cultura. Era la excusa ideal para escapar a las severas leyes que el supremachismo dictaba. De esta forma, la alta cultura se convertía en cosa de jotos...

Ahora estamos en otros tiempos. Uno de los grupos más dinámicos y con mayor personalidad, son los vaqueros, es decir, un grupo de varones que no tienen que cultivar las artes para mostrar su diversidad. La moda ha pegado fuerte al punto de que quizá los heterovaqueros quizá pronto tendrán que justificarse por utilizar este look.

Los vaqueros es un grupo que muestra su diversidad, con otras estrategias y desde otro punto de vista. Crítica a la gaydad, al fashionismo, los vaqueros están por una masculinidad construida tradicionalmente, en la fuerza con la que hay que bregar en las labores del campo.  Es una masculinidad sin requiebros, brusca y "diversa", que desmiente el vículo facilón que se establece según el cual la única forma de aparecer socialmente como homosexual es en la jotería, el amaneramiento, el travestismo.

En una vida apartada de la frivolidad, el vaquero se monta a caballo y luce la gallardía y la fuerza del hombre de campo. Los hombres del campo no son todos heterosexuales. Hay homosexuales que salen a Marchar por los derechos de la comunidad como los vemos en este grupo abanderado por El Potrero, un lugar que aún no conozco....

No son solo vaqueros jóvenes. Los hay de diferentes edades; algunos podrían ser osos; otros podrían ser musculosos. Todos portan con donaire el sombrero campirano y lucen la blancura de una camisa impecable. 

¡Ay!, el alma se estremece al verlos montados en sus caballos 

(y las narices se arrrugan cuando sienten los acres olores del rastro dejado por los caballos en La Reforma, ¡Jesús, frente al altar a los Padres de la Patria!)

Escuché que alguien quería ser lazado por los vaqueros. No pregunté su nombre ni la razón para generar tan peregrina fantasía... Hay que indagar en la simbología del lazo y en el significado de ser lazado...
 
 
(notícula de Antonio Marquet en su muro de feis-buc. Se le recomienda al autor viajar a este pueblo para la celebración del Día del Charro, nada que ver con los cetemistas, y encontrará mucha tela de donde roer.)

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