Humberto Dib (1961/2011 )
No es cierto
Nada
de lo que diga es cierto, querría aclararlo de antemano.
No
es cierto que esté caminando por una carretera solitaria en las afueras de
Somerset, y que -cada cien metros- una luz estire mi sombra hacia adelante sobre
el asfalto para que luego otra luz la atrape y la arrastre hacia atrás. No es
exacto que hayan transcurrido más de veinte minutos sin que pase ningún
vehículo. Tampoco es verdad que -la última vez- las cosas no hayan salido como
yo lo esperaba, ni que esté perdiendo la destreza. No es cierto que haya sido un
Chrysler azul el que me levantó aquella madrugada, como tampoco es verdadero que
el conductor se hubiera dado cuenta de lo que estaba sucediendo sólo cuando me
vio sacar el cuchillo. Por supuesto que no es correcto que -al día siguiente- la
policía haya encontrado el cuerpo dentro del auto en el arcén de la carretera
76, a pocos kilómetros de Pittsburgh. Es mentira que arda de deseo de sesgar
otra vida. No es cierto que un camión se acaba de detener y que -desde la
cabina- una voz me pregunte si quiero que me acerque hasta el próximo pueblo,
pero más falso es afirmar que yo acepto. Es un engaño decir que yo me haya
arrellanado en el asiento del acompañante y que esté contándole al chófer las
mismas mentiras que a todos los demás. No es verdad que yo no supiera que las
intenciones de él eran idénticas a las mías. Es mentira que se haya anticipado a
mis movimientos y que me haya atravesado el cuello con un destornillador, tan
falso como que yo ahora sea un cadáver sanguinolento arrojado en la
maleza.
Nada
de esto es cierto, creer en la palabra de un muerto sería un total disparate.
(relato tomado del blog que lleva el nombre del autor.)
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