PROGRAMA DOBLE
La madrugada del viernes
la línea convergente del destino
impresa en la palma izquierda
de Bruce Willis-, tocó mi pubis.
La mañana del sábado
la comisura de los labios
de Antonio Banderas-, rozó
mis hombros una y otra vez.
La tarde del domingo,
mientras la ciudad duerme,
Brad Pitt-, me pasó su arma
humeante, lenta, de una a otra concavidad
secreta, oscura, mojada.
La noche del martes, hizo
exactos 24 años, la boca
de James Dean-, se amoldó
al pabellón de mis noches.
Y cada día, y cada instante, yo,
porfiado, ciego, tocaba la superficie,
asía el agua, cruzaba umbrales.
la línea convergente del destino
impresa en la palma izquierda
de Bruce Willis-, tocó mi pubis.
La mañana del sábado
la comisura de los labios
de Antonio Banderas-, rozó
mis hombros una y otra vez.
La tarde del domingo,
mientras la ciudad duerme,
Brad Pitt-, me pasó su arma
humeante, lenta, de una a otra concavidad
secreta, oscura, mojada.
La noche del martes, hizo
exactos 24 años, la boca
de James Dean-, se amoldó
al pabellón de mis noches.
Y cada día, y cada instante, yo,
porfiado, ciego, tocaba la superficie,
asía el agua, cruzaba umbrales.
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