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José Watanabe (1945/2007 )

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                                                                             el país La tentación en el desierto Los pastores de cabras             que cruzan el desierto siguiendo largos caminos invisibles se miran compasivos. Adivinan que en tu quietud, recostado en la roca,              mientras que ninguna hora avanza, desmoronas igual que el sol a las piedras             las palabras del mal. Cuando regresen de sus valles de pasturas             (en la aridez sonará como agua la alegría de los cencerros) ya no estarás. Sólo hallarán en la roca la huella de tu espalda                       ...

José Watanabe (1945/2007 )

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                                                                      el país En esa casa... En esa casa, a puerta cerrada,                      mataban chanchos. Ver muertes y destripes nos hubiera sido más benigno:                          ya habríamos olvidado. Pero no: sentados en la vereda rota       sólo oíamos gritos desesperados, largos vagidos de agonía. Nuestra imaginación       creó un animal casi humano. Los ruidos de la muerte venían por el aire.                              No respires, dijo alguien. ¿Fui yo el que habló? No lo sé, pero todos intuimos que es...

Carmen Berenguer (1946 )

Ahora mi apreciada realización es ir hacia el poema que aguarda sutil surge ese pedazo de material que nos quedó extraviado en algún hueco del armario será este recorrido extraordinario si llego a encontrarlo aquí está latente la palabra que se nos había escapado al construirlo quizá ya nada sea de igual modo y no lo es por cierto aquello quedó así y nos guarecimos como pudimos y aquello nos recorrió el espinazo lo sentimos juntos escalofrío y miré mi plantación de cardenales rojos han sobrevivido tres esperando el agua y la noche fría siempre fría y nada de esto era y es realmente importante la noche llega llegan los amigos y ahí están las ensaladas todas ellas con frutas manzanas pan rallado ajo gajos dulces y pequeños acariciando las espinacas ese contraste de colores verde rojo verde en el tiempo finalmente el párpado se achica y es apreciado el encuentro hace un tantito  qué hay de extraño en la planicie de la cama el plisado de las sábanas qué hay de entumecido...

Eloy Sánchez Rosillo (1948 )

Camino del silencio Y ahora cállate. No dejes que a tus labios se asomen nunca más las palabras que hoy has dicho por vez última. Guarda la voz para tu soledad. Que tu trabajo sea el silencio, el gozo o el dolor de callar lo que las horas te dieran, lo que aprendiste en los días luminosos que se fueron. Cuerpo dormido A veces recuerdo la tibieza de aquellos días, la gracia de aquel cuerpo dormido, la blancura del lecho en un rincón del cuarto, el libro abandonado, entreabierto, la lámpara sumisa, la ventana, el sonido lejano de la lluvia, los lentos rumores de la noche. y pienso entonces que fue hermosa la vida, y acaricio en mi pecho las heridas del tiempo. ("poemas del alma")

Linda Pastan (1932 )

Reflexiones junto a la estufa He acumulado los fuegos de mi cuerpo en una hoguera pequeña pero permanente aquí, en la cocina, donde la masa tiene vida propia y respira bajo su trapo húmedo como una niña que duerme; donde la niña de verdad juega bajo la mesa, simulando que el mantel es una tienda de campaña, ensayando adioses; donde un pájaro débil y marrón, deslumbrado por la luz, se ha lanzado hacia el cristal de la ventana y yace aturdido en el suelo: nunca ha sido sencillo, ni siquiera para los pájaros, este asunto de los nidos. Los ojos inocentes no ven nada, dice Auden. repitiendo lo que la víbora le dijo a Eva, lo que Eva le dijo a Adán, cansada de jardines, deseando vivir plenamente. Pero la pasión ocurre como un accidente, podría dejar la masa rebasar los bordes del cuenco sin preocuparme de golpearla para que baje, sin preocuparme de la niña que espera bajo la mesa, los ojos empañados en suaves lágrimas. Crecemos de tan fortuitas maneras. Hoy me s...

Raquel Lanseros (1973 )

Amor propio Aún no la conozco, pero sé que me piensa. Me contempla también, de vez en cuando. Tiene fotografías, vídeos, grabaciones quién sabe si hologramas. Mientras yo me preocupo por cualquier nimiedad cuyo fin no recuerda, ella sueña la dicha que sería volver a estar un rato en mi lugar. La anciana que seré me quiere más que yo. ("sureando")

Umberto Saba (1883/1957 )

Momento Los pájaros en la ventana, las persianas entornadas: un aire de infancia y de verano que me consuela.  ¿Tendré de verdad los años que sé que tengo? ¿O solamente diez?  ¿De qué me ha servido la experiencia?  Para vivir satisfecho con pequeñas cosas  que me causaban inquietud un tiempo. ("sureando", traducción josé muñoz millanes)