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José Villa (1966 )

El talismán Después de la tormenta te vi tomar una de las piedras de hielo y caminar rumbo al contorno sombrío de la casa Ponés la piedra dentro del congelador donde yo me asomo a ver cada tanto aquel resplandor crepuscular ("marcelo leites")

Carolyn Forché (1950 )

El coronel Lo que han escuchado es cierto. Yo estaba en su casa. Su esposa llevaba una charola de café y azúcar. Su hija se arreglaba las uñas, su hijo salió esa noche. Había periódicos, perros, una pistola en la almohada a su lado. La luna se descubrió en su cable negro sobre la casa. En la televisión había un show policiaco. Estaba en inglés. Botellas rotas estaban incrustadas en las paredes alrededor de la casa para sacar las rótulas de la pierna de un hombre o cortar sus manos de tajo. En las ventanas había rejillas como aquellas de las licorerías. Teníamos cena, costillas de cordero, buen vino, había una campana dorada en la mesa para llamar a la sirvienta. La sirvienta trajo mangos verdes, sal, un tipo de pan. Me preguntaron si disfrutaba el país. Hubo un corto comercial en español. Su esposa se llevó todo. Había alguna charla sobre cuán difícil se ha vuelto gobernar. El loro dijo hola en la terraza. El coronel le dijo que se callara y se alejó de la mesa. Mi amiga me dijo con...

Rosabetty Muñoz (1960 )

La elevación El vendaval que dejó la santa                        al elevarse. Despojada de sí. Cerúleo el rostro. Transformada y bella. Me sorprendió encontrarla, al otro día donde mismo. Cansada. Con algunas arrugas cerca de los ojos y, sobre todo, subiendo desganada al pedestal. Quiero decir (parecía) cansada de la perfección tratando de confundirse con los feligreses. La santa de terciopelo La Santa vestido de terciopelo le cuelgan abalorios. En andas. Viaja sobre los hombros y le agitan pañuelos blancos Sortea temporales              inmóvil. Fija la mirada. Fijo el madero portentoso          de su cuerpo. Sobrepuestos los retazos de otros rezos. La pueblan arañas y polillas. Resplandeciente el rostro                        policromado. Bajo...

Adam Zagajewski (1945 )

Autorretrato Entre ordenador, lápiz y máquina de escribir se me pasa la mitad del día. Algún día se convertirá en medio siglo. Vivo en ciudades ajenas y a veces converso con gente ajena sobre cosas que me son ajenas. Escucho mucha música: Bach, Mahler, Chopin, Shostakovich. En la música encuentro la fuerza, la debilidad y el dolor, los tres elementos. El cuarto no tiene nombre. Leo a poetas vivos y muertos, aprendo de ellos tenacidad, fe y orgullo. Intento comprender a los grandes filósofos -la mayoría de las veces consigo captar tan sólo jirones de sus valiosos pensamientos. Me gusta dar largos paseos por las calles de París y mirar a mis prójimos, animados por la envidia, la ira o el deseo; observar la moneda de plata que pasa de mano en mano y lentamente pierde su forma redonda (se borra el perfil del emperador). A mi lado crecen árboles que no expresan nada, salvo su verde perfección indiferente. Aves negras caminan por los campos siempre esperando algo, pa...

Aleš Šteger (1973 )

Venda Cada mañana te venda la cabeza. Y aprieta, aprieta. Por no ser deudor de nadie, has de pagar a todos. Pero no como el herido del frente. Nadie se vuelve para      mirarte. Y no como alguien que ha pegado contra la jamba del      confesionario. Sigiloso y lento con el trueno cayó el cielo sobre ti, tanto que no sabes para qué esa venda. La tocas. La buscas. intentas quitártela, la desgarras por no saber si esconde  una herida, si esconde cualquier      cosa. Tus dedos tientan en balde, se enredan como los      políticos. Tu pensamiento sólo amontona nuevos nudos en la      cabeza. Como las mujeres que se encaminan con cántaros en la      cabeza hacia su casa, así vagas con tu venda por el mundo. Pero los pozos hace mucho que se han secado. Sin límites ya no tienes adonde ir. ("el libro de las cosas y los cuerpos", ed. arlequín, guadalajara, 2014, s/c traduc...

José Villa (1966 )

Último poema En la pensión donde vivo no hace mucho se ahorcó un cabrón era poeta y estaba viejo y nunca soltaba el whisky hasta esa noche cuando su cuello se cruzó en el camino de aquella cuerda lo encontraron 2 días después apestaba lo bajaron se lo llevaron en la mesa dejó un poema dedicado a "la muy puta" el cuarto que ocupo era el suyo yo también soy poeta igual de mierda y de borracho pero no estoy viejo o no mucho y si en una de esas decido ir y colgarme no pienso escribirle un último poema a la perra aquella no se merece ni siquiera eso la muy puta. ("marcelo leites")

Fabián Casas (1965 )

Final Este es el patio donde fui chico. Las baldosas se han gastado un poco y las plantas han crecido por las rendijas de las paredes. En esta soledad de la casa deshabitada tengo la terrible certeza de estar parado sobre una                                          [equivocación. No todo es tan duro, ya lo sé; pero convengamos que esta falsedad de tensar los poemas con una catástrofe se ha convertido ahora en mi segunda naturaleza. Cuando veo a la gente besándose en las plazas no puedo dejar de creer en un futuro donde los únicos vestigios del amor serán videos pornográficos. Carta abierta a tres personas del Perú Rodolfo Hinostroza, José Watanabe, Antonio Cisneros: le estuve recitando sus poemas a la botella de Johnny Walker, mi psicólogo rubio, quien se veía visiblemente emocionado. Hinostroza, Watanabe, Cisneros: se repudiaban también Eliot y Williams...