Aleš Šteger (1973 )
Venda
Cada mañana te venda la cabeza. Y aprieta, aprieta.
Por no ser deudor de nadie, has de pagar a todos.
Pero no como el herido del frente. Nadie se vuelve para
mirarte.
Y no como alguien que ha pegado contra la jamba del
confesionario.
Sigiloso y lento con el trueno cayó el cielo sobre ti,
tanto que no sabes para qué esa venda.
La tocas. La buscas. intentas quitártela, la desgarras
por no saber si esconde una herida, si esconde cualquier
cosa.
Tus dedos tientan en balde, se enredan como los
políticos.
Tu pensamiento sólo amontona nuevos nudos en la
cabeza.
Como las mujeres que se encaminan con cántaros en la
cabeza hacia su casa,
así vagas con tu venda por el mundo.
Pero los pozos hace mucho que se han secado.
Sin límites ya no tienes adonde ir.
("el libro de las cosas y los cuerpos", ed. arlequín, guadalajara, 2014, s/c traductor)
Cada mañana te venda la cabeza. Y aprieta, aprieta.
Por no ser deudor de nadie, has de pagar a todos.
Pero no como el herido del frente. Nadie se vuelve para
mirarte.
Y no como alguien que ha pegado contra la jamba del
confesionario.
Sigiloso y lento con el trueno cayó el cielo sobre ti,
tanto que no sabes para qué esa venda.
La tocas. La buscas. intentas quitártela, la desgarras
por no saber si esconde una herida, si esconde cualquier
cosa.
Tus dedos tientan en balde, se enredan como los
políticos.
Tu pensamiento sólo amontona nuevos nudos en la
cabeza.
Como las mujeres que se encaminan con cántaros en la
cabeza hacia su casa,
así vagas con tu venda por el mundo.
Pero los pozos hace mucho que se han secado.
Sin límites ya no tienes adonde ir.
("el libro de las cosas y los cuerpos", ed. arlequín, guadalajara, 2014, s/c traductor)
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