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Mario Benedetti (1920/2009 )

Angelus Quién me iba a decir que el destino era esto. Ver la lluvia a través de letras invertidas, un paredón con manchas que parecen pronombres, el techo de los ómnibus brillantes como peces y esa melancolía que impregna las bocinas. Aquí no hay cielo, aquí no hay horizonte. Hay una mesa grande para todos los brazos y una silla que gira cuando quiero escaparme. Otro día se acaba y el destino era eso. Es raro que uno tenga tiempo de verse triste: siempre suena una orden, un teléfono, un timbre, y, claro, está prohibido llorar sobre los libros porque no queda bien que la tinta se corra. ("rua das pretas")

Janet Frame (1924/2004 )

Soy invisible Soy invisible. Siempre he sido invisible como la pobreza en un país rico, como los ricos en sus cuartos velados de sus casas con muchos cuartos, como las pulgas, los piojos, como lo que crece bajo la tierra, los mundos más allá del cielo, el viento, el tiempo, las ideas – el catálogo de invisibilidad es inagotable, y, eso dicen, no es buena poesía. Como las decisiones. Como cualquier otra parte. Como las instituciones alejadas del camino llamado Scenic Drive. No más símiles. Soy invisible. En un mundo poblado por gente de visión binocular después de todo soy parte de la mayoría mientras que tú y yo caminamos con nuestra lunita creciente de visión en nuestra oscuridad personal a través de un mundo en el que las decisiones de ser y no ser se encuentran controladas por la luz asistidas por las lágrimas y el sueño de la desatención o la muerte. Soy invisible. Los amantes atraviesan mi vida para tocarse entre sí, la lluvia que cae en mí me traspasa c...

Miguel Barnet Laza (1940 )

Salimos a la calle Salimos a la calle, caminamos bajo la llovizna, entramos en un bar, bebemos, compramos una pizza, la envolvemos, se enfría, la tiramos, seguimos malecón abajo, las olas blancas levantan sobre nuestras cabezas, la noche es lenta, acuosa, no sé si triste, tomamos café, tú casi no me ves, no me oyes Te acompaño al ómnibus No puedo articular palabra Te vas en silencio Yo tomo el ómnibus siguiente, nada me molesta, ni el tumulto ni el vocerío, me quedo en el puente, las parejas jugueteando en la yerba, demasiado lejos mi casa Entro, subo las escaleras Repaso mi vida, y en cada imagen estás, en cada imagen perteneces, abro la puerta, el apagón, qué maravilla, me tiro en la cama, oscuro, silencioso, Alguien llama al teléfono. No respondo. Afuera es posible que siga cayendo la llovizna. ("arte poética")

Mario Montalbetti (1953 )

Momentos estelares del Estado-Nación Perú II el amor tiene algo de odio de dios el amor siendo humano tiene algo del odio de dios el odio de dios no es humano el amor siendo humano tiene resaca y delito el amor humano se empoza y se quema en la puerta del horno como el odio de dios como el odio ciego de dios su luces en luces en sol Objeto y fin del poema Es de noche y tiene que aterrizar antes de que se acabe el combustible. Así terminan todos sus poemas, tratando de expresar con un lenguaje público un sentimiento privado. Su ambición es el lenguaje del piloto hablándole a los pasajeros en medio de una situación desesperada: parte engaño, parte esperanza, parte verdad. Todos los poemas terminan igual. Hechos pedazos contra un cerro oscuro que no estaba en las cartas. Luego hallan los restos: el fuselaje, la cola como siempre, intacta, el olor a cosa quemada consumida por el fuego. Pero ninguna palabra sobrevive. ("círculo de poesí...

Fernando Pessoa (1888/1935 )

El misterio de las cosas El misterio de las cosas, dónde está? ¿Dónde está que no aparece para mostraros al menos que es misterio? ¿Qué sabe de eso el río y qué sabe el árbol? Y yo, que no soy más que ellos ¿Qué sé de eso? Siempre que miro las cosas y pienso en lo que los hombres piensan de ellas, Río como un arroyo que suena fresco entre las piedras. Porque el único sentido oculto de las cosas Es que no tienen ningún sentido oculto, Es más extraño que todas las extrañezas Y que todos los sueños de los poetas Y los pensamientos de todos los filósofos, Que las cosas sean realmente lo que parecen ser Y que no haya nada que comprender. Sí, he aquí lo que mis sentidos aprendieron solos: — Las cosas no tienen significado: tienen existencia. Las cosas son el único sentido oculto de las cosas. ("revista el humo", trad. m.a. flores)

Verónica G. Arredondo (1984 )

 Las evas de velarde no andaban de mala copa al contrario, ajustaban talla 36 ó 34 bajos larguísimos encajes, a veces, al aire Ni putas ni infantas Canonizadas, alabadas, malqueridas, reprimidas, endiosadas –más no a la deidad correcta– malcogidas, jamás Ramón puedo tener a la que le viniera en gana, o mejor dicho, a La que decidiera apuntarle en el ojo y morder la bala Colegialas ilustres, de parentesco inventado (?), coquetas y espigadas, de la infancia amigas susurraban su nombre, de cuchicheo en cuchicheo La falda bajada hasta el huesito es un mito urbano, la altura deseada es: bajo el maxilar de las caderas, exponiendo en su totalidad las caladas medias, pendiendo de un fino liguero Es mentira que las Evas prendieran el fogón sin meterse a bañar (sin excepción en domingo) Cosificadas, multiplicadas, patriarcadas, endemoniadas y exorcizadas, beatificadas, lubricadas, empoderadas y mul-ti-or-gásmicas De la jarciería desaparecía la soga para marcar en la piel enroj...

Uriel Martínez (1950 )

Lluvia que llegas Lluvia que llegas de noche, haz que germinen mis muertos, mis recuerdos, que mi oscuridad crezca antes del dilatado silencio; agua que llueves a altas horas de mis años, tiende alrededor de mis sienes la máscara del reposo; aguacero que llegas callado como cobija de siglos, cubre discreto mi rostro, mi cuerpo de voces mil. Lluvia que invitas a la sed, moja mis labios con tus labios, pasa tu lengua por mi lengua de pasto; contigo ya tarde quisiera ya lento, como tú, volver y luego desvanecerme, quieto. [Inédito]