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Esdras Parra (1939- 2004)

En esta tierra que llena mis oídos... En esta tierra que llena mis oídos donde un pájaro canta en medio de la luz que florece bajo la brusca nieve o en el polvo sin origen veo el pensamiento que se forma en el agua la huella del oro impresa en el viento el tiempo que nunca tiene razón y jamás me revela lo que hace y derriba mis defensas. (texto tomado de internet.)

Ramón Gómez de la Serna (1888- 1963)

Siete forma de morir Un caballero español de gran ingenio iba a morir cuando llegó a verle un amigo pesadísimo, de esos que no se van nunca y alargan las visitas con su charla anodina. El moribundo resistió todo lo que pudo, pero hubo un momento final en que le dijo: "Con el permiso de usted voy a entrar en el periodo agónico", y se volvió a la pared para fallecer. La muerte es irse a los promontorios desconocidos. Por eso no me gusta ver promontorios antes de morir. Paso tras paso tranquilamente en pos de nuestra muerte. Haceros acompañar de ella por los paseos. Id por ella a vuestra propia casa para salir con ella. Y eso sin ridícula tristeza, porque esa tristeza no podéis figuraros el amaneramiento repugnante y estúpido de vuestra personalidad que es. Lápidas de los muertos -pensémoslo cuando vamos mirando al suelo por las calles- son todas las losas de las aceras. Cuántas veces he sonreido sin nariz y sin ojos en esta obscuridad de que se llenaba la estancia al...

Estampas de Guadalajara

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Luego de la detención de líderes del narco en Guadalajara, se organizó una revuelta sincronizada en el área conurbada Guadalajara-Zapopan, en Jalisco, México, con el incendio de vehículos de transporte público y particulares en carreteras y calles de la zona urbana. La refriega dejó un saldo de una niña de siete años muerta, como daño "colateral" de una pesadilla que, se estima, termine con el sexenio de FCH. Foto de AP e información tomadas del Diario de Juárez.

Explosión solar

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La noche del jueves Fernando no durmió, le amaneció mientras elaboraba un ritual frente a la luna de Durango luego de la explosión solar que emitió rayos a un tiempo abrasadores y cargados de energía. Explosión que acaso nos previene de una prolongada sequía que inició en 2011. Foto tomada de internet y donde se aprecia la catedral.

Emma Barrándeguy (1914- 2006)

Muerte de Juan Bautista (Mateo 14,1) Las mujeres no asisten al banquete de los hombres pero Salomé, sí. Porque ellas no quieren sino el techo y las sedas y Salomé mira más allá de los muros. Salomé quiere el regalo del Bautista, del hombre extraño cuya voz “clama en el desierto” anunciando la llegada del dios. Salomé quiere a este único hombre esquivo preso en la casa del banquete. He aquí que Herodes le teme, pero desea verlo muerto. He aquí que su mujer le teme porque Juan ha dicho a Herodes: “No te es lícito tenerla a tu lado”. He aquí que Salomé, por el contrario, le ama porque lo sabe inmune a su belleza. Ella no busca la paz doméstica sino la sangre, y danza. Ella no busca el mundo de los niños en su vientre sino el hombre erguido de la palabra de oro cuya comida estaba hecha de langosta y miel. Por eso al cabo de su danza, pide. Y aquello que pide le será concedido: en una bandeja de plata la cabeza del Bautista no mirará ya a nadie, no hablará ...

Ahí viene la plaga

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Pese al llamado de alerta de las autoridades texanas para que los gabachos se abstengan de viajar a México, la plaga de langosta de los springbreakers ya empezó a aterrizar en los destinos turísticos del país, donde su moneda puede cambiarse por catorce jodidos pesos mexicanos. Nota y foto Diario de Juárez.

Néstor Perlongher (1949- 1992)

Las tías Y esa mitología de tías solteronas que intercambian los peines grasientos del sobrino: en la guerra: en la frontera: tías que peinan: tías que sin objeto ni destino: babas como lamé: laxas: se oxidan: y así "flotan": flotan así, como esos peines que las tías de los muchachos en las guerras limpian: desengrasan, depilan: sin objeto: en los escapularios ese pubis enrollado de un niño que murió en la frontera, con el kepis torcido; y en las fotos las muecas de los niños en el pozo de la frontera entre las balas de la guerra y la mustia mirada de las tías: en los peines: engrasados y tiesos: así las babas que las tías desovan sobre el peine del muchacho que parte hacia la guerra y retoca su jopo: y ellas piensan: que ese peine engrasado por los pelos del pubis de ese muchacho muerto por las babas de un amor fronterizo guarda incluso los pelos de las manos del muchacho que muerto en la frontera de esa guerra amorosa se tocaba: ese jopo; y que los pelos, sucios, de ese m...