María Victoria Atencia (1931 )

Epitafio para una muchacha




Porque te fue negado el tiempo de la dicha
tu corazón descansa tan ajeno a las rosas.
Tu sangre y carne fueron tu vestido más rico
y la tierra no supo lo firme de tu paso.

    Aquí empieza tu siembra y acaba juntamente
-tal se entierra a un vencido al final del combate-,
donde el agua en noviembre calará tu ternura
y el ladrido de un perro tenga voz de presagio.

    Quieta tu vida toda al tacto de la muerte,
que a las semillas puede y cercena los brotes,
te quedaste en capullo sin abrir, y ya nunca

sabrás el estallido floral de primavera.


Lavadero viejo



Cóncavas piedras vienen a recibir mi hato 
con un frescor que acepta mi mano en su recinto. 
Guardo turno en el húmedo corredor subterráneo: 
doy paso a las rameras y al ajuar de los muertos. 
Públicamente expongo al agua mis razones. 
Su corriente no sabe más pasión que el olvido.



("poemas del alma")

Comentarios

Entradas populares de este blog

Gonzalo Rojas (1917/2011 )

Jorge Carrera Andrade (1902/1978 )

Raúl Gómez Jattin (1945/1997 )