Uriel Martínez (1950 )
Regresé de la peluquería
Regresé de la peluquería con
las orejas grandes y el cuello
limpio antes de aplicarme
la mascarilla de la semana.
Quiero darle la bienvenida
al mes de agosto después
de un julio lluvioso, soleado
y cálido, de 36 grados C.
Mientras la mascarilla hace
su tarea he puesto el CD de
The Platters que tanto te gustaba
escucharlo a esta hora del día.
Quizá luego, después de la siesta,
la comida y el sol en la distancia
prepare una merienda ligera,
para no morir en el intento.
Mientras el sol muestre sus brasas
a modo de despedida, termine de girar
el disco una y otra vez y haya transcurrido
al fin el día, aquí sigas, quizá
Invisible como una presencia
que no termina de irse ni de manifestarse.
Con la cara lavada en agua fría
me limpiaré los residuos.
Residuos que aún perduran
pese a nuestros lejanas exequias.
[Inédito]
Regresé de la peluquería con
las orejas grandes y el cuello
limpio antes de aplicarme
la mascarilla de la semana.
Quiero darle la bienvenida
al mes de agosto después
de un julio lluvioso, soleado
y cálido, de 36 grados C.
Mientras la mascarilla hace
su tarea he puesto el CD de
The Platters que tanto te gustaba
escucharlo a esta hora del día.
Quizá luego, después de la siesta,
la comida y el sol en la distancia
prepare una merienda ligera,
para no morir en el intento.
Mientras el sol muestre sus brasas
a modo de despedida, termine de girar
el disco una y otra vez y haya transcurrido
al fin el día, aquí sigas, quizá
Invisible como una presencia
que no termina de irse ni de manifestarse.
Con la cara lavada en agua fría
me limpiaré los residuos.
Residuos que aún perduran
pese a nuestros lejanas exequias.
[Inédito]
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