Graciela Perosio (1950 )
a las 15,30 de un domingo
en la esquina de Gurruchaga y Honduras
un muchacho toca la flauta traversa
suavísima música se abre paso
entre paseantes y turistas
tras la cabeza del ejecutante, el cielo azul
venimos de comer en el restaurante de los sufíes
El Señor bendiga a los verdaderos amantes
rúcula con nueces, jenjibre y menta
panes morenos con pasas
arroz verde con brotes de arveja
queso de cabra y castañas
café con chocolate y canela
El pan sobre la mesa no vive
pero dentro del cuerpo se vuelve
espíritu de la alegría
Su trasmutación tiene lugar
dentro de un alma
nacida en el paraíso
el sonido de la flauta se desliza
por mis brazos, asciende
la brisa se engolfa
en los paraísos floridos
y desde su espuma grisácea
nos alcanzan oleadas de perfume
la vida, a veces, ofrece
instantes perfectos
para que nos inunde
la añoranza
("marcelo leites")
en la esquina de Gurruchaga y Honduras
un muchacho toca la flauta traversa
suavísima música se abre paso
entre paseantes y turistas
tras la cabeza del ejecutante, el cielo azul
venimos de comer en el restaurante de los sufíes
El Señor bendiga a los verdaderos amantes
rúcula con nueces, jenjibre y menta
panes morenos con pasas
arroz verde con brotes de arveja
queso de cabra y castañas
café con chocolate y canela
El pan sobre la mesa no vive
pero dentro del cuerpo se vuelve
espíritu de la alegría
Su trasmutación tiene lugar
dentro de un alma
nacida en el paraíso
el sonido de la flauta se desliza
por mis brazos, asciende
la brisa se engolfa
en los paraísos floridos
y desde su espuma grisácea
nos alcanzan oleadas de perfume
la vida, a veces, ofrece
instantes perfectos
para que nos inunde
la añoranza
("marcelo leites")
Comentarios
Hasta pronto.