Una década sin RB

El chileno Roberto Bolaño (1953-2003) es sin duda uno de los escritores con más proyección internacional y uno de los que más interés despierta entre las nuevas generaciones, que lo leen con avidez y devoción.
Su muerte prematura, pero sobre todo la calidad de su obra, le han dado fama mundial, un territorio que se expande sin obstáculos por las anchas rutas de las traducciones y consecuentes publicaciones en lugares tan “exóticos” como China.
Hasta aquí todo bien, salvo por la mancha que representa en el universo del autor de Los detectives salvajes y 2666 ciertas actitudes que ha tomado la viuda oficial, Carolina López, con respecto a la construcción de una memoria que excluye a las personas que por distintas razones a ella no le caen bien, especialmente la última mujer del escritor, Carmen Pérez de Vega.
Es sabido que López y Bolaño, que tuvieron dos hijos, estaban desde hace mucho tiempo separados, aunque no en forma legal y que ambos tenían distintas parejas. Carmen fue la última pareja del autor. Juntos estuvieron seis años y juntos enfrentaron los últimos y cruentos años de la enfermedad del hígado que padecía él y ante la que finalmente sucumbió, cuando apenas tenía 50 años.
La más notoria de las controversias fue cuando Carolina rompió relaciones con Anagrama, la que había sido la editorial histórica de Bolaño; Jorge Herralde, su editor, e Ignacio Echevarría, quien había sido amigo cercano y se dedicó a editar tres libros póstumos: 2666, El Secreto del Mal y Entre Paréntesis.
La última de las polémicas se dio cuando López, a través de sus abogados, logró momentáneamente impedir la exhibición del documental Estrella Distante, de los realizadores chilenos Darinka Guevara y Jordi Lloret, principalmente por mencionar a Carmen Pérez como la última mujer de Bolaño.
 
Antes había intentado lo mismo con los documentales del cineasta chileno Ricardo House, La batalla futura I y II, enviando una carta intimidatoria a Canal 22, TV Unam y al propio House, productores de ambos proyectos.
En entrevista con The Clinic Online, Echevarría confiesa que fue una causa similar la que causó el quiebre con López yse refiere a la actitud “matonesca” con que ha intentado construir la historia oficial de su vida con el escritor: “me parece un interés comprensible, pero lo está consiguiendo a punto de asustar y todo el mundo le tiene miedo y no sé por qué”, señala.

Bueno, ahora Carolina López está intentando detener la exhibición de un documental chileno sobre Roberto Bolaño
–      Si por esto dejan de publicarlo es que son muy miedosos, ¿eh?
–      Es que habría posibilidad de demanda y todo…
–      Pero no tiene ninguna posibilidad de prosperar. Yo conozco ese es un bufet que se dedica a chulear y asustar a la gente, pero no tiene ninguna posibilidad de prosperar.
–      ¿Te parece normal estas actitudes en el comportamiento de Carolina?
–      Bueno, en el comportamiento de Carolina es normal. No es normal en general, pero en ella sí que lo es.
–      Lo que dicen es que ella intenta que exista sólo una historia oficial respecto de Roberto y trata de vetar todas las otras historias que pudieran contarse.
–      Está intentando borrar pistas y consolidar a largo plazo una versión oficial de su vida con Bolaño y de la vida de Bolaño.
–      En todas partes aparece que Carmen Pérez fue su última mujer. ¿Crees que tiene mucho sentido seguir tratando de tapar una historia tan conocida?
–      Sí, creo que es muy conocida. No tengo ningún interés en revolver en las heridas de Carolina, pero sí dejar en claro que la actitud de esta mujer es evidente. Pero bueno, con esto aguant ará un tiempo, pero a la larga los sapos le van a salir de la charca, eso es seguro. Una cosa es la propiedad física y técnica de los derechos de un escritor. Pero la memoria de un escritor no es propiedad ni de su familia ni de la madre que lo parió. Es propiedad de sus lectores y de quienes quieran acercarse a él. Entonces me parece muy bien que Carolina no quiera dar derechos para lo que sea, pero Bolaño es una persona que vivió muchas más vidas de las que vivió junto a Carolina. Es un abuso y habría que enfrentarlo y denunciarlo.
–      De hecho es ella (Carmen) quien lo lleva al hospital donde finalmente fallece
–      Eso ya lo ha contado. Puede venir el mejor juez del mundo y no lo puede discutir nadie. No puedo prejuzgar las intenciones de Carolina López, lo que sí veo es que está intentando apropiarse de la memoria de su marido, consolidar la idea de que ella fue la única mujer de Roberto Bolaño y despejar el terreno de quien puede contradecirlo. Carolina se está cuidando de que todos los que fuimos amigos de Bolaño en los últimos años, hacer lo posiile para que no se dejen oír.
–      ¿Te parece que esta actitud de ella ha sido perjudicial para la narrativa de Bolaño?
–      Creo que Carolina ha sido y ha querido ser muy respetuosa con la publicación de la obra de Bolaño. Sobre esto no tengo ninguna duda. Y ha querido ser también rigurosa. Pero le falta una cosa que se llama el editor, que es un profesional de cómo se han de transmitir los textos, cómo se han de presentar y cómo se han de transmitir. Y Carolina no ha querido, en ese sentido, seguir el consejo de nadie. Y no ha hecho nada ilícito con la obra de Bolaño, para nada. Pero yo personalmente, si hubiera continuado teniendo responsabilidad en la difusión de los inéditos de Bolaño, hubiera actuado de otra manera.
–      ¿Por qué?
–      Porque creo que uno es muy libre de publicar los textos que se dejan a la muerte, porque sino los habría destruido antes. Pero lo que sí creo que es obligación es ser muy claro en la naturaleza de esos textos, en por qué no fueron publicados en la vida del autor, ¿sabes? No sembrar malentendidos en la diferencia de un texto que un escritor ha querido publicar durante su vida con plena lucidez y consentimiento y un texto que guardó en un cajón y se publica después de su muerte. Hay una diferencia importante. Por supuesto que son los dos textos escritos por el mismo autor, pero a la hora de perfilar el mapa de la obra, una pieza tiene más importancia que otra. No me parece que se haya hecho del mejor modo, pero no me parece que se haya hecho mal.


(Ya se cumplió una década de la muerte de RB y sus detractores siguen sin leerlo. Uno de ellos, el norteño Carlos Velázquez, identifica al chileno con los autores del realismo mágico -sin sospechar siquiera que entre los europeos hay representantes de esta característica que algunos identifican su origen en Latinoamérica, como Günter Grass y Goran Petrovic-, pero sin precisar obras, capítulos o escenas de sus obras. Síntesis tomada completita del sitio "sin embargo", a su vez, refundida de The Clinic.)

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