José Carlos Becerra (1936- 1970)
Fiestas de invierno
Con el sonido de los pasos de aquellos que caminan de noche,
con el sonido casi imperceptible de la congelación que revisa sus
métodos, abriste la puerta
donde iba tu alma a rehusarlo todo.
"Fueron el alcohol y la droga" dicen aquellos
que desconocen las fiestas invernales de la locura,
el espejo transparente donde la garra de Dios o de la idea, no
encuentra la manija de la puerta del baño.
Las grandes brasas sollozantes de la razón,
las vejigas membranosas que se desarrollan a partir de una sonrisa
compasiva,
las superficies desnatadas por el cuello de cisne de la arrogancia
histórica,
el gran basurero adonde vamos de noche a palpar furtivamente;
con la fuerza nevada de la locura, destapaste
ese brote de basura y lo pusiste boca abajo.
Junto a los pescados combinatorios de la mariguana y a los tristes
anzuelos de la realidad personal,
una masa de hielo de expansión desconocida,
se adueña de la escalera por la que tú, el incrédulo, desciendes
armado
como si de pronto hubieras descubierto el sentido de culpa de toda
creación,
el conjunto de piezas de artillería de todo secreto.
Perro rabioso que sabe saltar a la garganta;
como la locura es una razón de los paseos invernales, no es capaz de
poseer sino la nieve, tanto más fría
cuanto más sueño en la nieve es,
y lo helado no busca, se tiende en los espejos rotos de que está lleno
en los espejos,
en las cristalizaciones azules de que se valen los que asisten a las fiestas
de invierno,
para saborear los reflejos que desaparecen en los morteros para
triturar los buenos deseos.
Cuando parecía que el invierno se limaba las uñas,
despertaste de pronto,
rompiste los barrotes,
partiste el pan y serviste el vino de la pesadilla en ti mismo,
tal vez también dijiste "éste es mi cuerpo, ésta es mi sangre",
mientras la nieve restablecía el espejo transparente, en el cual los
cuerpos no encuentran
donde desangrarse, donde desquitarse del vacío.
(texto tomado de Medusario, muestra de poesía latinoamericana, selección y notas de R. Echavarren, J. Kozer, J. Sefamí, ed. FCE México, primera edición 1996.)
Con el sonido de los pasos de aquellos que caminan de noche,
con el sonido casi imperceptible de la congelación que revisa sus
métodos, abriste la puerta
donde iba tu alma a rehusarlo todo.
"Fueron el alcohol y la droga" dicen aquellos
que desconocen las fiestas invernales de la locura,
el espejo transparente donde la garra de Dios o de la idea, no
encuentra la manija de la puerta del baño.
Las grandes brasas sollozantes de la razón,
las vejigas membranosas que se desarrollan a partir de una sonrisa
compasiva,
las superficies desnatadas por el cuello de cisne de la arrogancia
histórica,
el gran basurero adonde vamos de noche a palpar furtivamente;
con la fuerza nevada de la locura, destapaste
ese brote de basura y lo pusiste boca abajo.
Junto a los pescados combinatorios de la mariguana y a los tristes
anzuelos de la realidad personal,
una masa de hielo de expansión desconocida,
se adueña de la escalera por la que tú, el incrédulo, desciendes
armado
como si de pronto hubieras descubierto el sentido de culpa de toda
creación,
el conjunto de piezas de artillería de todo secreto.
Perro rabioso que sabe saltar a la garganta;
como la locura es una razón de los paseos invernales, no es capaz de
poseer sino la nieve, tanto más fría
cuanto más sueño en la nieve es,
y lo helado no busca, se tiende en los espejos rotos de que está lleno
en los espejos,
en las cristalizaciones azules de que se valen los que asisten a las fiestas
de invierno,
para saborear los reflejos que desaparecen en los morteros para
triturar los buenos deseos.
Cuando parecía que el invierno se limaba las uñas,
despertaste de pronto,
rompiste los barrotes,
partiste el pan y serviste el vino de la pesadilla en ti mismo,
tal vez también dijiste "éste es mi cuerpo, ésta es mi sangre",
mientras la nieve restablecía el espejo transparente, en el cual los
cuerpos no encuentran
donde desangrarse, donde desquitarse del vacío.
(texto tomado de Medusario, muestra de poesía latinoamericana, selección y notas de R. Echavarren, J. Kozer, J. Sefamí, ed. FCE México, primera edición 1996.)