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Bruce Chatwin (1940/1989 )

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Lo que aún no había  visto era la cabeza de la serpiente, lista para atacar, erguida detrás de un arbusto. Embragué mis piernas en la marcha atrás y retrocedí, muy lentamente, uno... dos... uno... doss. La serpiente también se replegó, y se deslizó dentro de un agujero. Me dije:"Estás muy sereno"... hasta que sentí las convulsiones de la náusea. ("los trazos de la canción", ed. península, barcelona, 2000, trad. eduardo goligorsky)

Natalia Ginzburg (1916/1991 )

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Domingo Ha habido en mi vida interminables domingos desolados y vacíos, en los que deseaba ardientemente escribir algo para consolarme de la soledad y del aburrimiento, para ser acariciada y acunada por frases y palabras ("sureando", s/c al traductor)

Vladimír Holan (1905/1980 )

Ese instante ¿Qué esperas todavía? Tal vez ese momento que es pecado y absolución. Ese momento en que hay que ir a robar manzanas al huerto del párroco, y te ayuda en ello el sacristán. ("cómo cantaba mayo", trad. clara janés)

José Coronel Urtecho (1906/1994 )

Nihil Novum No busque nada nuevo, ¡oh mi canción!; nada hay oculto bajo el rascacielo, nada en la máquina que sube al cielo, ha cambiado desde Salomón. Es muy antiguo el hombre y su pasión, guarda en el nuevo día el viejo anhelo, bajo la nueva noche igual desvelo y el mismo palpitar del corazón. No te engañen los nuevos continentes, con sus plantas, sus bestias y sus gentes, ni sus canciones con sus nuevos acentos. Todo lo que dice algo ya está dicho: sólo nos queda el aire y su capricho de vagos sones que se lleva el viento. ("nueva antología depoesía hispanoamericana 1914-1970"), josé olivio jiménez, alianza edit., madrid, 1973.)

Aurora Luque (1962 )

Gel Preparo la toalla. Me descalzo. Esa esponja porosa y amarilla que compré en un mercado obsceno de turistas en la isla de Hydra qué dócil bajo el agua cotidiana tantos meses después, en el exilio. De pronto el gel recuerda -su claridad lechosa, su consistencia exacta- el esperma del mito, el cuerpo primitivo y trastornado de Urano, un susurro de olas mar adentro y una diosa que aparta los restos de otra espuma de sus hombros. Me punza una emoción tan anacrónica, un penoso latir, hondo y absurdo, por ese mar. Por ese sólo mar. Busco una dosis de mares sucedáneos. Cómo podría desintoxicarme. Dependo de por vida de una droga. De Grecia. ("cervantes virtual")

Oscar Hahn (1938 )

                        Nacimiento del fantasma Entré en la sala de baño cubierto con la sábana de arriba Dibujé tu nombre en el espejo brumoso por el vapor de la ducha Salí de la sala de baño y miré nuestra cama vacía Entonces sopló un viento terrible y se volaron las líneas de mis manos las manos de mi cuerpo y mi cuerpo entero aun tibio de ti Ahora soy la sábana ambulante el fantasma recién nacido que te busca de dormitorio en dormitorio ("revista altazor")

Uriel Martínez (1950 )

Tareas I. Se ase a su cuerpo como bebé a la ubre salvadora; se aferra a su torso como quien llega cansado al último archipiélago; se agarra de sus manos como sordomudo al abecedario desconocido; se toma del pretil lo mismo que hombre mosca a la cantera del derrumbe; en fin, callado, en susurros, ciego le dice "hazme el paro" [Inédito]