Cruces de palo Hay cruces de palo en el camino a Tiu Chacra. Ayúdeme, abuela, a avanzar entre las oraciones que elevan los muertos desde el cementerio al borde de la ruta. Si uno soltara su memoria en campo abierto, ella se quedaría paralizada, los ojos fijos en la negrura. Sáqueme el miedo, abuela, hábleme de las leyendas del viento, las transformaciones de los hombres en mujeres, en animales, del doble espíritu de cada uno, del ángel de la guarda que fortifica abandonando, de la ceniza que pasaba sobre la herida del cerdo recién capado y noche que pasaba cuidándolo. Yo vengo al pueblo donde nació por caminos secundarios, acerco mi oído a su lengua mestiza, a sus historias sobre las horas de trabajo, la resistencia de la gente de campo que ha hecho de sus días un entrenamiento del cuerpo para la ascensión de la cosecha. Hábleme, usted que habló tan poco en vida. ("sonámbula")