Alfredo Fressia (1948 )
Liturgia Meticulosamente deshice el cordón de los tobillos, abrí el cinto del vientre y bajé con cuidado las caderas. Me desabrocho con minucia el pecho, me quito la máscara facial desde el mentón hasta la nuca y si un escalofrío dorsal me delata la columna la pliego como un feto cada madrugada. El miedo, padre Padre, yo me espanto de estar preso en mi cuerpo, el condenado umbral, perfecto, este retorno, padre, eternamente en viaje y muerto, por las cuatro estaciones y la suerte echada de los hombres, los hijos obedientes de la especie, padre, los muertos venideros. ¿Quién es este huésped en mi cuerpo? Estos años, ¿de quién son prisioneros en las venas? ¿Qué hago, padre, con mi espanto a cuestas, y mis días en los días implacables de los hombres? ("la libélula vaga")