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Luis Aguilar (1969 )

Será que los oficios... Será que los oficios viejos van volviéndose costumbre o la repetición del acto es la única certeza frente al habitante irrepetible de la cama lo cierto es que las manos dicen las mismas caricias las historias van sazonadas de sí mismas             [tener a mano siempre un guión es importante- ellos se han acostumbrado al encaje blanco que la fugacidad del mar confecciona a las mareas al placer que dejan sobre su sed de arena olas en fuga que alebrestan su hacer tras el desove              acostumbrados al extraño                      duermen con una paz que asusta              el extraño duerme siempre                      con la mitad abierta de los ojos ("libre de sospecha, antología boreal", ed. uanl, monterrey, nl, méx....

Héctor Rojas Herazo (1920/2002 )

Una lección de inocencia Van Gogh pintó una vez el retrato del mundo. Allí estaba todo: las flores que se abren y las puertas que se cierran, los días de llanto y los días de oro los senderos y los sueños, los ramajes y las palomas. También un niño mirando dos amantes y también la hora del nacimiento y la muerte de cada hombre. Para lograr ese retrato, Van Gogh no tuvo sino que pintar una silla. ("rua das petras")

Uriel Martínez (1950 )

Saldré de viaje... Saldré de viaje unos cuantos días, dejaré la casa sola; antes del día señalado llenaré las estancias de Haendel; colmaré de agua los tiestos y acurrucaré las noches de colchas, sábanas limpias y felpa callada y suave como animal de compañía. Dejaré cerrado el bote de café, las bolsas de arándano, pasas, avena y yogur para cuando vuelva; porque volveré. Quiero que los libros permanezcan alineados por orden alfabético, por estatura como soldados de disciplina, como confidentes con oídos prestos; como agujas hipodérmicas impecables. Saldré de esta ciudad mediando la semana venidera, una noche sin lluvia ni viento ni pañuelos, llevaré conmigo una maleta ligera, puertas y cristales callados, ciertos, como alas plegadas a sus sueños. [Inédito]

Coral Bracho (1951 )

Los ríos encrespan un follaje de calma Tu voz (en tu cuerpo los ríos encrespan  un follaje de calma; aguas graves y cadenciosas). -Desde esta puerta, los goces, sus umbrales; desde este cerco, se transfiguran- En tus bosques de arena líquida, de jade pálido y denso (agua profunda, hendida; esta puerta labrada en las naves del alba). Me entorno a tu vertiente- Agua que se adhiere a la luz (en tu cuerpo los ríos se funden,    solidifican entre las ceibas salitrosas. Llama -puerta de visos ígneos- que me circundas y trasudas: sobre este vidrio, bajo estos   valles esponjados, entre esta manta, esta piel ("huellas de luz", coed. era-conculta, méx. 2006)

Ernesto Cardenal (1925 )

Gethsemani, KY 1 Los insectos acuáticos de largas patas patinan sobre el agua como sobre un vidrio. Y patinan en parejas. Se separan y se persiguen y se emparejan otra vez. Y pasan toda su vida bailando en el agua. Tú has hecho toda la tierra un baile de bodas y todas las cosas son esposos y esposas. Y sólo Tú eres el Esposo que se tarda y sólo yo soy la esposa sola sin esposo. Los tálamos de los pájaros están verdes y las parejas de grajos vuelan jugando, las parejas de grajos negros, jugando y gritando: ¡AAAA! ¡AAAA! 2 Como las lechuzas que sólo ven de noche, como el mediodía es la medianoche de los murciélagos, en esta tarde luminosa de julio son sólo las sombras lo que vemos: el tanque de agua plateado, la puesta de sol, las golondrinas revoloteando, este libro de Suso, el avión que cruza como un pez por el cielo de julio. ("poesía completa", tomo I, uv-xalapa, ver., méx., 2007)

Charles Simic (1938 )

El sapo Durante un tiempo mis amigos no me verán en la ciudad. No iremos por las calles bien entrada la noche llamándonos a gritos, señalando tal o cual vista espléndida o aterradora, tanto que cómo darle nombre a la carrera. Paso unos días en el campo. Me pongo en pie temprano, oigo los pájaros que saludan el día y cuando callan oigo las hojas en el viento; abundan aquí tanto como allá en tu ciudad las multitudes. Dios nunca hizo un día tan hermoso, me dijo una vecina. Luego se fue y yo me senté a la sombra y me quedé rumiando aquello. Un sapo salió entonces de la hierba y, viendo que era inofensivo, saltó sobre mi pie rumbo al estanque. ("no me quites paz", s/c traductor)

Ethel Krauze (1954 )

Inevitable VII Tu casa es un esqueleto sin músculos sin nervios, se le cayeron los dientes de sus rejas, sus chimuelas ventanas sólo claman y los vecinos van y vienen por la calle murmurando: "¿Ya vieron la casa que se volvió loca?" Es una casa sin dueña como perra abandonada                de una patada en la cara. "¿Ya vieron cómo brama la pobre, sin manos que la gobiernen sin pasos que la recorran?" Es una casa que muge como vaca destripada, ya no hay vestidos que guarde, no hay rumores no hay pan no hay luz no hay caca. "Que no se acerquen, señores, porque contagia la plaga, está enferma de muerte, está llena de nada." ("inevitable", ed. uacm, méxico, 2010)