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Mahmud Darwish (1941/2008 )

En esta tierra En esta tierra hay algo que merece vivir: la indecisión de abril, el olor del pan al alba, las opiniones de una mujer sobre los hombres, los escritos de Esquilo, las primicias del amor, la hierba sobre las piedras, las madres erguidas sobre un hilo de flauta y el miedo que los recuerdos inspiran a los invasores. En esta tierra hay algo que merece vivir: el fin de septiembre, una dama que entra, con toda su lozanía, en la cuarentena, la hora del sol en la cárcel, nubes que imitan a un grupo de seres, las aclamaciones de un pueblo a quienes ascienden, sonrientes, hacia su muerte y el miedo que las canciones inspiran a los tiranos. En esta tierra hay algo que merece vivir: en esta tierra está la señora de la tierra, la madre de los preludios y de los epílogos. Se llamaba Palestina. Se sigue llamando Palestina. Señora: yo merezco, porque tú eres mi dama, yo merezco vivir. ("neorrabioso", trad. maría luisa prieto)

Eduardo Errasti (1960 )

Andas diciendo... Andas diciendo por ahí que exijo cierto nivel intelectual a las mujeres para salir conmigo. Por lo visto has olvidado que hubo un tiempo en el que hubiera dado todo por ti. Lo cual demuestra claramente que mientes. ("rua das pretas")

Enriqueta Ochoa (1928/2008 )

El deshollinador En mi centro amanecía Dios con su diamante de agua ensimismada, derramándola allí donde la yerba azul del verbo sin cercos corría limpia escalando hasta el borde de los labios. Pero redonda es la vida y en sus ruedas sorpresivas llegó de improviso el mediodía. El verano golpeó hasta quemar la luz tierna del valle. Anhelante se hizo el aliento, confuso el horizonte. El centro conmovido era un cristal vibrante. La luz se fue cayendo a pedazos. Aturdidas, las palabras subieron desde el fondo de la sangre. Jamás las recibió el papel. Más tarde, el deshollinador las encontró atascadas en la boca del tiro. ("bajo el oro pequeño de los trigos", ed. universidad autónoma de chapingo, méx., 1984)

Alfonsina Storni (1892/1938 )

Tú me quieres blanca Tú me quieres alba, me quieres de espumas, me quieres de nácar. Que sea azucena sobre todas, casta. De perfume tenue. Corola cerrada. Ni un rayo de luna filtrado me haya. Ni una margarita se diga mi hermana. Tú me quieres blanca, tú me quieres nívea, tú me quieres casta. Tú que hubiste todas las copas a mano, de frutos y mieles los labios morados. Tú que en el banquete cubierto de pámpanos dejaste las carnes festejando a Baco. Tú que en los jardines negros del Engaño vestido de rojo corriste al Estrago. Tú, que el esqueleto conservas intacto no sé todavía por cuáles milagros, me pretendes blanca (Dios te lo perdone) me pretendes casta (Dios te lo perdone) me pretendes alba! Huye hacia los bosques; vete a la montaña; límpiate la boca; vive en las cabañas; toca con las manos la tierra mojada; alimenta el cuerpo con raíz amarga; bebe de las rocas; duerme sobre escarcha; renueva tejidos con salitre y agua; habla con lo...

Elsa López (1943 )

Recuerdo el amor que me nacía al tiempo que la lluvia Recuerdo el amor que me nacía al tiempo de la lluvia. Recuerdo los baúles y las colchas de hilo, las flores de lavanda volando por espacios abiertos y felices, aquella despiadada multitud de grillos debajo de las lápidas, y tus besos, pan y aceite, detrás de los postigos. Recuerdo aquellos días cuando tú me besabas tras las torres caídas del castillo y las olas. Y recuerdo las noches naufragando tu cuerpo en aquella penumbra universal del hambre. Yo entonces era otra. Pero no he renunciado ni al amor ni a la herida. ("no me quites paz" blogspot)

Elynor Wylie (1885/1928 )

Huida Cuando los zorros coman las últimas uvas doradas y se mate al último antílope blanco, dejaré de luchar y huiré hacia una casa pequeña que voy a construir. Pero antes me encogeré hasta el tamaño de un hada, con un susurro que nadie entienda haciendo lunas ciegas de todos vuestros ojos y caminos embarrados de todas vuestras manos. Y en vano me buscaréis a tientas en agujeros bajo las raíces del mangle o donde, entre la lluvia que huele a manzanas, los plateados nidos de las avispas cuelgan como frutos. ("otra iglesia es imposible", trad. jonio gonzález)

Wislawa Szymborska (1923/2012 )

Una del montón Soy la que soy. Casualidad inconcebible como todas las casualidades. Otros antepasados podrían haber sido los míos y yo habría abandonado otro nido, o me habría arrastrado cubierta de escamas de debajo de algún árbol. En el vestuario de la naturaleza hay muchos trajes. Traje de araña, de gaviota, de ratón de monte. Cada uno, como hecho a la medida, se lleva dócilmente hasta que se hace tiras. Yo tampoco he elegido, pero no me quejo. Pude haber sido alguien mucho menos individuo. Parte de un banco de peces, de un hormiguero, de un enjambre, partícula del paisaje sacudida por el viento. Alguien mucho menos feliz, criado para un abrigo de pieles o para una mesa navideña, algo que se mueve bajo un cristal de microscopio. Árbol clavado en la tierra, al que se aproxima un incendio. Hierba arrollada por el correr de incomprensibles sucesos. Un tipo de mala estrella que para algunos brilla. ¿Y si despertara miedo en la gente, o sólo asc...