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Anne Sexton (1928/1974 )

La muñeca Dy-Dee Mi muñeca Dy-dee murió dos veces. Una vez cuando arranqué su cabeza y la dejé flotar en el excusado y otra vez bajo la luz de la lámpara cuando se derritió tratando de calentarse. Era una miseria con su carita abrazando sus pequeños brazos torcidos. Murió en plena sabiduría de goma. ("otra iglesia es imposible", versión verónica zondek)

Eugenio Montejo (1938/2008 )

Pavana para una dama egipcia Yo sé que un día aquí sobre la tierra no estaré nunca más. Habré partido como los viejos árboles del bosque cuando los llama el viento. Y esto que escribo no me lo dicta apenas una idea pues ya se ha hecho sangre entre mis venas. También sin meditar suelen los árboles tener claro su fin. Como toda materia guarda memoria de su nada póstuma. No es preciso pensar para decirse -cada cual a sí mismo- adiós por dentro. Con ver las hojas en otoño basta; con ver la tierra allá a lo lejos, roja, flotando en el abismo, sin nosotros, se aprende casi todo... Yo sé que un día con tus egipcios ojos me buscarás sin verme aquí en la tierra, y no estaré ya más. Y no es la mente quien me lo dice ahora, sino en tu cuerpo donde puedo leerlo; aquí en tus brazos, tus senos, tu perfume, porque lo eterno vive de lo efímero como en nosotros el dios que nos custodia con tanto enigma en su perfil de pájaro y su vuelo que siempre está a la puerta. (...

Mary Jo Bang (1946 )

Y como en Alicia Ella dice que Alicia no puede estar en el poema porque es solamente una metáfora de la niñez y un poema ya es una metáfora así que tendríamos una metáfora dentro de otra metáfora. ¿Ven? Asienten todos. Ven. Menos la chica con la cabeza en la madriguera. Desde esta perspectiva, su culito parece un panda blanco y negro visto de atrás. Y de hecho tiene uno en la parte interna del brazo. Claro que tieso y sin vida. ¿Quién iba a atreverse a tener un oso de verdad tan cerca de la oreja? Se pregunta por los posibles daños que podría sufrir si cayera hasta el fondo de la oscuridad a través de la que mira. Criaturas extrañas cantarían canciones en las que sílabas curiosas le pondrían al final un sibilante punto final. Tal vez los sonidos serían una forma de la luz que sisea. Como cuando una morsa sopla entre dos incisivos fracturados. Tal vez tomarían la forma de una serpiente. Pero, de haber serpiente, haría falta un árbol. ¿Podría hacer crecer uno ...

Uriel Martínez (1950 )

La anestesia antes de que sea demasiado tarde anoto en la agenda del jueves: una mascarilla de pepino, una película de crema como ese par de medias de seda, una cutícula de luna en cada dedo, un barniz en labios y un enjuague bucal para olvidarte. pero si esto no basta entonces cogeré tizones para la imagen de Narciso en el estanque, en el oído que escuchó tu nombre y lo repitió ad nauseam, en el dolor de los primeros días que pasé anestesiado, en el despertar cada vez con el sexo en llamas. [Inédito]

Eunice Odio (1922/1974 )

 Ion ¡Cuánto hacía que mi amor no la encontraba! ¡Ah, ciudad, mi ciudad! Los muros que te pulsan, tu atareado rumor, cuántas veces me rozaron el sueño. ¿Será verdad que hoy te regocijas porque vuelve quien nunca estuvo ausente? ¿Crees, en verdad, que pudo irse, íntegro, de ti, lo que era tuyo? Yo te traía desde lo más lejano y estabas ahí mismo, en mi garganta, con tus torres, tu piel y tu caballo; aquel caballo con la testa diurna y el corazón al viento que inauguramos juntos en el alba; aquella piel, tu piel, primera descendiente de la nube, continuación clarísima del árbol. (en muro fb hernán vargascarreño)

Doris Lessing (1919/2013 )

Oh cerezos que son demasiado blancos para mi corazón Oh cerezos que son demasiado blancos para mi corazón, y todo el suelo blanquean con su muerte, y todas sus ramas van a sumergirse al río, y cada gota cae de mi corazón. Si hay justicia en el ángel de los ojos que brillan, va a decir “¡Espera!” y me va a alcanzar una rama de cerezo. El ángel barbudo, justo y firme como una cabra levanta una cabeza rumiante y mastica en la nieve con lentitud. ¿Hace falta, cabra, que te quedes acá? ¿hace falta que te quedes acá, quieta? ¿siempre vas a estar parada acá, a prueba de fe, a prueba de inocencia? ("el placard", versión sandra toro)

Alda Merini (1931/2009 )

Niño Niño, si encuentras el barrilete de tu fantasía, átalo con la inteligencia del corazón. Verás aparecer jardines encantados y tu madre se volverá una planta que te cubrirá con sus hojas, Haz de tus manos dos blancas palomas que lleven la paz a todas partes y el orden de las cosas. Pero antes de aprender a escribir, mírate en el agua del sentimiento. ("otra iglesia es imposible", versión j. aulicino) A través de los árboles Vos no lo sabés: hay abedules que de noche levantan sus raíces, y no creerías nunca que de noche los árboles caminan o se convierten en sueños. Pensá que en un árbol hay un violín de amor. Pensá que un árbol canta y ríe. Pensá que un árbol está en un barranco y luego se convierte en vida. Ya te lo dije: los poetas no se redimen, se los debe dejar volar entre árboles como ruiseñores listos para la muerte. (ídem, versión m. leites)