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Sharon Olds (1942 )

Vuelvo a mayo de 1937   Los veo parados frente a los portones formales de sus colegios secundarios, veo a mi padre salir caminando por debajo del arco de piedra ocre, los destellos de los azulejos rojos como curvos platos de sangre detrás de su cabeza, veo a mi madre con unos pocos libros livianos contra su cadera parada contra un pilar hecho de pequeños ladrillos con el portón de hierro forjado todavía abierto detrás de ella, las puntas de lanza negras en el aire de mayo, están por graduarse, están por casarse, son chicos, son tontos, todo lo que saben es que son inocentes, no lastimarían a nadie. Yo quiero acercarme a ellos y decirles Alto, no lo hagan - ella es la mujer equivocada, él es el hombre equivocado, van a hacer cosas que no pueden imaginarse que harían, van a hacerles cosas malas a los niños, van a sufrir de maneras de las que nunca oyeron hablar, van a querer morirse. Quiero acercarme a ellos ahí en el sol de esa tarde de mayo y decirlo, la...

Juan Vicente Piqueras (1960 )

Perdices Lo que un día fue templo, acantilada fe en el dios del mar, hoy es un arpa al viento solitaria que sólo el viento toca, no tu asombro, más o menos cansado, de fiel buscando dioses, de huérfanos de mar que quisiera dejar su nombre escrito sobre una de estas piedras su nombre y una fecha, la de hoy, la única que somos. Acuden las perdices al borde del abismo a ver atardecer. Tal vez en otra vida una de estas perdices fuera Egeo, esperando. Entre matas de mirto y de retama, capiteles caídos y piedras que parecen pensarnos, las perdices a veces se detienen y miran a la cámara, como posando para los turistas que, al no poder rezar, sacan fotos de todo. Lo que un día fue fe hoy es fotografía. En vez de venerar, sacamos fotos de las perdices, del atardecer, de las piedras, del cielo, de un amigo, del ángulo de sombra, del detalle del mirto que crece en una grieta. Sacamos fotos de nuestra ansiedad, las guardamos y ya nunca jamás volveremos a verlas. Des...

Roque Dalton (1933/1975 )

Alta hora de la noche Cuando sepas que he muerto no pronuncies mi nombre porque se detendrá la muerte y el reposo. ... Tu voz, que es la campana de los cinco sentidos, sería el tenue faro buscado por mi niebla. Cuando sepas que he muerto di sílabas extrañas. Pronuncia flor, abeja, lágrima, pan, tormenta. No dejes que tus labios hallen mis once letras. Tengo sueño, he amado, he ganado el silencio. No pronuncies mi nombre cuando sepas que he muerto desde la oscura tierra vendría por tu voz. No pronuncies mi nombre, no pronuncies mi nombre, Cuando sepas que he muerto no pronuncies mi nombre. (muro fb de enrique solinas)

Josep Carner (1884/1970 )

Noche de san Juan Bajo el claro de luna llena mi amigo y yo ... cerezas hemos comido en el portal. Salta el fuego en la noche deslumbrada en memoria de aquel dragón antiguo que doncellas y más doncellas quería... De pronto el dragón palidece: tiene miedo. Se pierden risas, gritos y murmullos en un regolfo de tristeza. Gachas las cabezas, mi amigo y yo salimos, dejándonos guiar por los regadíos. A lo lejos, casitas de olor a cerrado, cualquier otra noche llenas de medianas vidas: las cuentas del rosario están allí dormidas, y mellada está la blasfemia. Una ventana de buen enrejado guarda (en una casa de la cual todo mundo salió menos ella) a la loca, en su pobre cuerpo plena de incendio. Era una mujer piadosa y tierna que nunca había conocido la oscuridad, el terrible desorden del pecado. Tiempo atrás su hija se había ido lejos, a la grupa de un amante. La madre cayó a tierra. Al levantarse habíase envilecido su mirada serena: los ojos aguijoneantes, la ca...

Uriel Martínez (1950 )

Palmas con los días lluviosos se acerca la temporada de higos oscuros como labios y granadas como pesares con las tardes de aguaceros veo venir parasoles cerrados, puertas de templos oscuros, zapatos mocasines y botas con las noches de tormenta se abrirán rayos como cicatrices, cables de luz quemados, parques deshabitados, a oscuras con las madrugadas de lluvia adivino palmas pares separadas, espejos escondidos al fondo, peines sin dientes ni pelo [Inédito]

Juan Vicente Piqueras (1960 )

El cielo de los charcos Hay que buscar los pasos que daremos y destrozar el cielo de los charcos. El azul de otra voz, el puro aire, la perla de un dolor bien padecido y la luz animal de la alegría. Hay que buscar la vida que nos busca, el destrozado cielo de los charcos. ("life vest under your seat")

Raúl Gómez Jattin (1945/1997 )

Deslumbramiento por el deseo Instantáneo relámpago Tu aparición. Te asomas súbitamente En un vértigo de fuego y música Por donde desapareces. Deslumbras mis ojos Y quedas en el aire. ("grandes poetas famosos")